El Primer Ministro del estado australiano de Victoria, Daniel Andrews, anunció que la libertad de los habitantes será definida por el acceso a la vacuna contra el Covid.
Daniel Andrews
© Toma de pantalla: YouTube/Justice League iRL
El primer ministro del estado australiano de Victoria, Daniel Andrews, el 5 de septiembre de 2021.
Así, los ciudadanos vacunados podrán salir del bloqueo en un futuro próximo, mientras que a los que no se apliquen el medicamento se les negará el tratamiento médico, la capacidad de trabajar, de ir de compras, asistir a eventos y participar en la economía en general, de acuerdo con una entrevista publicada por YouTube.

En Australia, las políticas de aislamiento son dictadas principalmente por cada uno de los estados, que muestran uniformidad en cuanto al establecimiento de las mismas.

Entre otras medidas restrictivas utilizadas, ya existen varios centros de retención de personas que son sometidas a cuarentena por contaminación con el virus.


Además de esos centros estatales, muchas veces se utilizan hoteles que son vigilados por la policía para asegurar el estricto cumplimiento del aislamiento.

Cada ciudadano recluido tiene la obligación de pagar US $1.850, por su permanencia en esos lugares.

No obstante, recientemente se ha abierto la posibilidad de permanecer en casa durante el período de aislamiento, si bien hay que someterse a sistemas de control remoto que involucran una aplicación de reconocimiento facial y de geolocalización.

Asimismo, el gobierno australiano no ha dudado en emplear la fuerza del ejército en las áreas más afectadas por el virus, para evitar que la gente salga de sus casas más de una vez por día.

Entre fines de julio y principios de agosto envió 300 soldados para que tocaran las puertas de las personas que dieron positivo al virus y comprobaran su aislamiento.

Al parecer, las autoridades esperan que hacia finales de este año lograrán una cobertura del 80% de la población vacunada, y a partir de entonces relajarían las restricciones.

No obstante, también tiene previsto que quienes no se sometan a la vacunación sufrirán consecuencias como las que menciona el primer ministro de Victoria, Andrews.

Estas limitaciones contrastan fuertemente con el comportamiento de países como Singapur, donde se tomó la iniciativa de tratar al Covid como otra de las enfermedades endémicas, similares a la gripe.

Por eso ya no habrán más cuarentenas, pruebas incómodas para los ciudadanos, ni los anuncios diarios de cifras estadísticas sobre el tema. Tampoco se obligará a aislarse a los contactos cercanos de las personas que se infecten.

"Pero han pasado 18 meses desde que empezó la pandemia y nuestra gente está cansada de la batalla. Todos se preguntan: ¿Cuándo y cómo acabará la pandemia?", escribieron el ministro de Comercio de Singapur, Gan Kim Yong, el ministro de Finanzas, Lawrence Wong, y el ministro de Sanidad, Ong Ye Kung, publicó el medio Strait Times.

Y agregaron: "La mala noticia es que el Covid-19 puede no desaparecer nunca. La buena noticia es que es posible vivir con normalidad con él entre nosotros".

Por otro lado, los resultados de la campaña de vacunación mundial señalan que el mayor porcentaje de las personas que resultan enfermas del Covid se encuentra entre quienes recibieron las dos dosis recomendadas para la mayoría de las marcas, arrojando dudas sobre el éxito de los planes del gobierno australiano al respecto.