
En respuesta, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, ha condenado las declaraciones de Eliyahu y ha señalado que "están desconectadas de la realidad". Al mismo tiempo, ha afirmado que "Israel y las FDI están actuando de acuerdo con los más altos estándares del derecho internacional". El ministro de Defensa, Yoav Gallant, también ha criticado los "comentarios infundados" de Eliyahu y ha añadido que "es bueno que no sea él la persona a cargo de la seguridad de Israel".
Ante la reacción de la cúpula israelí, Eliyahu se ha apresurado a retractarse de sus palabras en una publicación en X, donde ha manifestado que "para todas las personas sensatas está claro que la afirmación sobre la bomba atómica es metafórica". Al mismo tiempo, ha insistido que "definitivamente se requiere una respuesta fuerte y desproporcionada al terrorismo". "Está claro que el Estado de Israel está comprometido a hacer todo lo posible para devolver a los rehenes sanos y salvos", ha concluido.
No obstante, la explicación del ministro de Patrimonio no ha parecido tener efecto, ya que Netanyahu ha vetado su participación en las reuniones del Gabinete hasta nuevo aviso.



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