Sé mucho sobre ser estúpido, ya que he cometido casi todos los errores conocidos por la humanidad. Así que me siento cualificado para opinar sobre este tema.
En primer lugar, ser estúpido a veces no es tan malo.
"Ser estúpido tiene sus ventajas".El libro de Alvesson, escrito con Andre Spicer, salió en 2016, que es cuando yo lo leí, pero sólo ahora está recibiendo la atención que merece, principalmente en los círculos empresariales. Los conceptos, sin embargo, tienen ramificaciones más allá de los negocios, en todos los ámbitos de la vida, incluido el estudio de la naturaleza humana y la geopolítica.
― Mats Alvesson, The Stupidity Paradox: The Power and Pitfalls of Functional Stupidity at Work (La paradoja de la estupidez: el poder y los peligros de la estupidez funcional en el trabajo)
¿Cómo explicarlo?
Alvesson y Spicer ven la estupidez organizativa como una paradoja. Mmm... Es decir, no del todo estúpida, ¡pero en cierto nivel racional! Quizá incluso útil.
En primer lugar, hay que entender qué es una "organización".
Alvesson y Spicer se referían, por supuesto, a organizaciones empresariales y burocracias, pero una "organización" no es más que un grupo de personas con un objetivo común y algún tipo de división del trabajo o estructura.
En nuestra sociedad solemos entender por tal cualquier institución o grupo con una jerarquía y una estructura de poder.




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