El régimen de Videla y el gobierno de Suárez mantuvieron una activa colaboración a nivel represivo, según figura en varios archivos secretos de ambos países.

© GettyVidela firmando acuerdos de colaboración con el Rey Juan Carlos.
El teniente argentino Antonio "Trueno" Pernías, actualmente
preso en Buenos Aires por cometer crímenes de lesa humanidad, era un hombre de acción: por sus manos -y su sala de tortura- pasaron muchos hombres y mujeres que hoy siguen sin aparecer. Su compañero Enrique Scheller, alias "Pingüino", también fue señalado por algunos sobrevivientes como un sádico torturador. Entre 1978 y 1980, ambos individuos formaron parte de la embajada de Argentina en España, donde se dedicaron a perseguir y controlar al numeroso colectivo de refugiados argentinos que vivían en este país. A pesar de las denuncias que existían en su contra, el gobierno de Suárez les dio pasaportes y permitió que llevaran revólveres.
Sus nombres no son un caso aislado. Tal como confirman diversos documentos reservados en poder de Público, la delegación diplomática argentina fue utilizada como uno de los principales centros de operaciones de la dictadura en Europa, con una doble misión: controlar a los exiliados y contrarrestar las denuncias internacionales contra el régimen. Allí todos iban armados, gracias a las licencias que el gobierno de Adolfo Suárez concedía sin rechistar. Según
consta en los archivos secretos, el embajador Leandro Enrique Anaya tenía permiso para utilizar una pistola Smith Wesson calibre 38. Su secretario, Jorge Vigano, disponía de un revólver Astra, mientras que el consejero económico y comercial, Carlos Vailati, portaba un modelo cobra del revólver Colt. Tampoco faltaba pólvora en el Consulado General de Madrid, donde su máximo responsable, Luis Vila Ayres, gozaba de un "permiso de portación de arma de defensa personal": una pistola Browning calibre 7,65.
Comentario: En nuestra estrechez mental, muchas veces atribuimos interpretaciones a los vestigios del pasado que parecen más fantásticas de lo que probablemente lo fueron en sus tiempos. Quizás, Stonehenge constituyó un tipo de tecnología que no conocemos hoy en día, pero para nuestro paradigma científico que muchas veces linda con la fantasía, no es posible pensar que estas personas tenían capacidad de hacer algo que nosotros no hayamos podido hacer todavía. Es una idealización de una evolución lineal que al ser contrastada con la evidencia de catástrofes que sacudieron al planeta, no parece estar muy cercana a la realidad.
Sobre las propiedades acústicas de las piedras de Stonehenge (en inglés):
* Las piedras azules de Stonehenge tenían propiedades acústicas, según estudio
* ¿Fue Stonehenge diseñada para el sonido? Propiedades acústicas misteriosas
* Las piedras hablan: Stonehenge tenía la acústica de un salón de conferencias
Interesante es también la hipótesis que conecta a Stonehenge con la terrible transición que hicimos los humanos hacia una sociedad agrícola: La agricultura es carnívora, lo que come son ecosistemas enteros. Para leer más acerca de cómo la agricultura ha afectado a la humanidad en diferentes aspectos ver:
Paraíso perdido
Estudio dice que humanos prehistóricos perdieron estatura con la agricultura
La Formación del Suelo, el Agua, la Agricultura y el Comportamiento Humano
El Mito Vegetariano
El consumo de leche de vaca y sus efectos nocivos para la salud (vídeo)
Alimentación moderna vs. alimentación sana, fuentes de toxicidad, el rol de las reacciones inflamatorias y las sensibilidades alimentarias en las enfermedades crónicas, modernas o idiopáticas
Todo esto hace que aumente aún más el misterio en torno a este famoso monumento megalítico.
Más información sobre Stonehenge:
Stonehenge fue ocupada 5000 años antes de lo que se pensó
Stonehenge: descubren el origen de las piedras
Cómo era el hombre de Stonehenge (Vídeo)
Les recomendamos el libro "Historia secreta del mundo" de Laura Knight-Jadzcyk. Con un humor chispeante y sabiduría comparte más de treinta años de investigación para revelar, por primera vez, La Gran Obra y la antigua ciencia esotérica en términos accesibles tanto al erudito como al lego. La autora vuelca ideas convencionales sobre la religión, la filosofía, las leyendas del Grial, la ciencia y la alquimia, conocidas desde hace ya mucho tiempo, presentando una narración cohesiva que señala la existencia de una antigua Edad de Oro de tecno-espiritualidad, la cual incluye el dominio del espacio y del tiempo.
Usted no volverá a ver el misterio de Stonehenge de la misma manera, después de leer este libro. Y tendrá una sensación de haber empezado a comprender la grandeza de este monumento megalítico.