La crisis energética de China se agravó el viernes, ya que el frío se apoderó de gran parte del país y las centrales eléctricas se apresuraron a abastecerse de carbón, lo que hizo que los precios del combustible alcanzaran máximos históricos.

La escasez de carbón, los altos precios del combustible y el auge de la demanda industrial tras la pandemia han provocado una escasez generalizada de energía en la segunda economía mundial. El racionamiento ya está en vigor en al menos 17 de las más de 30 regiones de China continental desde septiembre, lo que ha obligado a algunas fábricas a suspender la producción y a interrumpir las cadenas de suministro.













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