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El Tungurahua, en su más reciente actividad
El volcán Tungurahua, en Ecuador, arroja material incandescente y gran cantidad de ceniza, que ha formado nubes de hasta cuatro kilómetros de altitud. La última vez que registró una fuerte erupción fue en 2006.

Un último informe advirtió también de un ligero aumento de la actividad sísmica del volcán, así como de la expulsión de rocas candentes desde el cráter, que caen por la pendiente hasta unos 800 metros. El pasado fin de semana, y tras varios meses de relativa calma, el Tungurahua retomó una gran actividad, que se ha caracterizado por eventuales explosiones y constantes emisiones de gases.

Las emisiones de vapores y ceniza han formado nubes de hasta 2 kilómetros de altitud que, por efecto del viento, se han dispersado hacia el oeste y suroeste de la montaña. La caída de ceniza ha afectado a las poblaciones de Cusúa, Bilbao, Cotaló, Pillate, Choglontús y Manzano, asentadas en las cercanías del coloso, añade el informe.

El Tungurahua, de 5.019 metros de altura y situado a unos 180 kilómetros al sur de Quito, inició su proceso eruptivo en 1999 y desde entonces ha intercalado periodos de gran actividad con lapsos de relativa calma.