El alto comisario de la República en Nueva Caledonia, Louis Le Franc, advirtió que la situación está en un nivel "insurreccional", e informó que se han llevado a cabo 140 detenciones.
El tráfico aéreo se ha suspendido porque no se puede garantizar la seguridad cerca de los aeropuertos.
© EFEEl tráfico aéreo se ha suspendido porque no se puede garantizar la seguridad cerca de los aeropuertos.
En la segunda noche consecutiva de violencia en el territorio insular francés de Nueva Caledonia, en el Pacífico sur, durante las protestas por los cambios en el censo electoral local aprobados en Francia, dos personas murieron y centenares más resultaron heridas, entre ellas decenas de policías.

En la radio RTL, el ministro del Interior de Francia, Gérald Darmanin, informó que también se han incendiado numerosos edificios residenciales, industriales y comerciales.

Según el Elíseo, el presidente Emmanuel Macron estableció una reunión de seguridad y defensa para este miércoles con el fin de evaluar la situación actual, que no ha tenido precedentes desde la ola de violencia que afectó al territorio en la década de 1980.


El alto comisario de la República en Nueva Caledonia, Louis Le Franc, advirtió que la situación está en un nivel "insurreccional", e informó que se han llevado a cabo 140 detenciones desde el lunes pasado.

"Si esta noche no se atiende el llamamiento a la calma habrá muchas más" víctimas, advirtió Le Franc en una conferencia de prensa.

Además, dijo que el tráfico aéreo se ha suspendido porque no se puede garantizar la seguridad cerca de los aeropuertos.

Según los medios locales, hubo una noche muy tensa en la que la población se organizó en milicias vecinales con palos, bates, cascos y algunas armas de fuego para detener a grupos de jóvenes independentistas armados con hachas, debido a la falta de policía en todas partes.

A pesar del toque de queda impuesto por el Gobierno francés, la violencia persiste en la capital, Noumea, y es provocada por grupos de jóvenes independentistas.

La Asamblea Nacional francesa aprobó el martes una reforma del censo electoral del territorio, lo que provocó la protesta.

El cambio permitirá que las personas que han llegado desde la metrópoli y han residido allí durante al menos diez años puedan votar, lo que reducirá el poder electoral de la población nativa, que es principalmente partidaria de la independencia.

El movimiento independentista FLNKS llamó a la calma y condenó la violencia.

Según fuentes oficiales, el lunes en Noumea, la capital de esta isla habitada por unas 270.000 personas y a 17.000 kilómetros de la ciudad, los manifestantes incendiaron automóviles, viviendas y fábricas, saquearon comercios y se enfrentaron con armas a las fuerzas del orden.

En Noumea se ha implementado un toque de queda desde el martes, lo que ha llevado a que las escuelas y el aeropuerto estén cerrados.

El Gobierno francés hizo una declaración sobre el despliegue de cuatro escuadrones de antidisturbios con el fin de reforzar la dotación de la fuerza policial.

Después de firmar acuerdos en 1998, Nueva Caledonia ha llevado a cabo tres referendos sobre su independencia, en los que los partidarios de mantener su vínculo con Francia han ganado todos.