Tres mujeres aseguran que el productor las violó, mientras crece la cascada de acusaciones. 'The New Yorker' revela una cultura de complicidad en la empresa.
Gwyneth Paltrow, Harvey Weinstein y Angelina Jolie
© Associated Pres
Gwyneth Paltrow, Harvey Weinstein y Angelina Jolie
El escándalo de las agresiones sexuales del productor Harvey Weinstein dio este martes un salto cualitativo cuando la revista The New Yorker publicó que al menos tres mujeres aseguran haber sido violadas en los encuentros con el magnate. En total, la información cita hasta 13 casos de agresiones sexuales de uno de los productores más poderosos de Hollywood. En una estremecedora grabación, Weinstein admite que ha manoseado sin su consentimiento a una modelo y dice que "está acostumbrado a hacerlo". A la lista de acusaciones se sumaron dos de los nombres más conocidos de Hollywood: Gwyneth Paltrow y Angelina Jolie.

La lista de acusaciones sórdidas contra Weinstein crece por minutos. De las mujeres contactadas por al revista, cuarto mujeres afirman que Weinstein las manoseó sin su consentimiento y otras cuatro que se masturbó delante de ellas. Entre las primeras, la modelo italiana Ambra Battiliana acudió a la policía. El caso no llegó a nada y Weinstein aseguró en su día que todo era un chantaje. The New Yorker publicó este martes una grabación en la que se oye claramente a Weinstein reconocer que la tocó sin su consentimiento y presionarla repetidamente para que se le acerque mientras ella intenta poner excusas para marcharse.

El comportamiento de Weinstein parece seguir siempre el mismo patrón. Reuniones de trabajo en habitaciones de hotel, preferiblemente el hotel Peninsula, en Beverly Hills, en las que el productor se insinúa insistentemente, o se presenta en bata, o sugiere que vayan a la cama a darse masajes mutuos.

Asia Argento, directora y actriz italiana, dice en la información que Weinstein tuvo sexo oral con ella de manera forzada. No lo ha denunciado públicamente hasta ahora, asegura, porque temía que el productor "aplastara" su carrera como había hecho "con mucha gente antes". Los hechos que denuncia Argento son de hace dos décadas.

Varias actrices muy conocidas han decidido denunciar ahora públicamente el comportamiento de Weinstein. Mira Sorvino y Rosanna Arquette afirman en The New Yorker que no lo dijeron en su momento porque temían que el poderoso productor y distribuidor (que con sus empresas acumula más de 80 oscars) podía vetarlas para futuros proyectos y tenía fama de ser capaz de arruinar la imagen de alguien en la prensa colocando historias negativas.

Menos de dos horas después de aparecer la explosiva información en The New Yorker (firmada por Ronan Farrow, hijo de Mia Farrow y Woody Allen, que afirma en Twitter que es el resultado de 10 meses de investigación) el periódico The New York Times publicó en su web que las actrices Gwyneth Paltrow y Angelina Jolie, dos de las más cotizadas de Hollywood, también sufrieron el acoso del productor cuando empezaban sus carreras.

Angelina Jolie describe el mismo comportamiento de Weinstein: insinuaciones sexuales en una reunión de trabajo en un hotel, cuando estaba negociando su participación en la película Jugando con el corazón (1998). Tenía 21 años.

Paltrow, por su parte, describe una escena muy similar en el hotel Península de Beverly Hills cuando ella tenía 22 años y Weinstein la acababa de contratar para ser la protagonista de Emma (1996). "Era una niña. Estaba petrificada". Afirma que se lo dijo a Brad Pitt, su novio por entonces, y que este se enfrentó a Weinstein. Poco después, el productor la amenazó para que no dijera nada a nadie.

Una portavoz de Weinstein respondió al artículo de este martes diciendo que el productor niega cualquier acusación de sexo no consentido o que alguna vez haya tomado represalias contra alguien por no aceptar sus propuestas sexuales. "El señor Weinstein cree que todas su relaciones fueron consentidas", asegura.

Entre las revelaciones de The New Yorker, se cuenta la experiencia en 2004 de Lucia Stoller, aspirante a actriz que hoy se llama Lucia Evans. Cuando Weinstein se hizo con su número de teléfono, la empezó a llamar por las noches y trató de concertar una cita. Ella lo rechazó, pero quiso leer para un ejecutivo. Cuando llegó a la cita, en Nueva York, el ejecutivo era una mujer, lo que la tranquilizó. Sin embargo, después de la reunión la llevaron a una habitación en las oficinas de Miramax sola con Weinstein.

Allí, el productor la obligó a tener sexo oral. Weinstein se sacó el pene y acercó la cabeza de ella a la fuerza. "Yo dije una y otra vez 'no quiero hacer esto, para, no", asegura Evans. "Intenté alejarme, pero quizá no lo bastante. No quería golpearle o pelear con él". En un momento dado, "me rendí. Esa es la parte más horrible, y es por lo que ha podido hacer esto durante tanto tiempo a tantas mujeres: la gente se rinde, y después piensan que es por su culpa".

Respecto al acoso sexual continuado, Weinstein ya reconoció implícitamente que era cierto en su respuesta a la información de The New York Times el pasado jueves que abrió la espita de la cascada de acusaciones. La portavoz vuelve a decir este martes que Weinstein está tratando de cambiar y que espera "una segunda oportunidad".

La revista The Hollywood Reporter informó el lunes de que, durante el fin de semana, Weinstein pidió ayuda desesperada a otros ejecutivos de Hollywood para que le echaran una mano en esta situación, entre ellos altos ejecutivos de Dreamworks o NBCUniversal. Todos rechazaron salir en su defensa. Weinstein fue despedido de su propia compañía, The Weinstein Company, el domingo.

Además del comportamiento de Weinstein, las nuevas revelaciones ponen bajo los focos la posible cultura de complicidad en Miramax y The Weinstein Company, las dos productoras fundadas por él. The New Yorker asegura haber entrevistado hasta 16 ejecutivos y asistentes, empleados y exempleados de Weinstein, que afirman que conocían o incluso fueron testigos del comportamiento de Weinstein. Por ejemplo, Irwin Reiter, un ejecutivo de Weinstein, envió un mensaje a Emily Nestor, una de las mujeres que asegura haber sido acosada, diciendo que el "maltrato a las mujeres" era un problema arraigado que The Weinstein Company estaba intentando abordar.

Otros empleados describen situaciones en las que mujeres de la compañía eran utilizadas como cebo para dar confianza a las posibles víctimas de los abusos. Una ejecutiva describe escenas en las que mujeres asistentes de Weinstein estaban en la reunión de trabajo para luego irse y dejar solo al productor con la actriz.