
Hasta la fecha se han registrado a más de 10 000 evacuados, muertos, decenas de inmuebles destruidos y comunidades reubicadas, las mismas que vivían cerca al pie de la falda del volcán y que prefirieron trasladarse por temor a que en cualquier momento la lava los alcance.
Tras las erupciones se han formado al menos nueves islas nuevas y tras casi tres meses, los científicos y especialistas aseguran que la actividad del volcán no tiene fecha de culminación.
Pero la lava no es el único elemento que causa daño en los residentes de Hawái, los especialistas han advertido que las partículas también pueden ser mortales así como el bióxido azufre existente en el aire. Finalmente el laze formado entre el contacto de la lava caliente y el agua del océano provoca una niebla de ácido clorhídrico, lo que causa serias infecciones en diversas partes del cuerpo.
Como se recuerda, el volcán entró en erupción el 3 de mayo causando daños materiales, pérdidas humanas, entre otras dolencias para las personas que han aspirado las cenizas. Y todo apunta a que Kilauea seguirá despierto y ardiendo.



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