Traducido por el equipo de Sott.net en español

Desde la aparente muerte por suicidio de Jeffrey Epstein en una prisión de Manhattan, mucho ha salido a la luz sobre sus depravadas actividades y métodos utilizados para abusar sexualmente de niñas menores de edad y tender trampas a los ricos y poderosos con fines de chantaje. Los vínculos de Epstein con la inteligencia, descritos en profundidad en una reciente serie de investigaciones de MintPress, han seguido recibiendo una mínima cobertura por parte de los medios de comunicación, que esencialmente ha dejado el escándalo de Epstein atrás, a pesar del hecho de que sus muchos cómplices siguen sueltos.
Maxwell Epstein Mossad
© Claudio Cabrera | MintPress News
Para aquellos que han examinado los vínculos de Epstein con la inteligencia, hay vínculos claros tanto con la inteligencia de Estados Unidos como con la inteligencia israelí, lo que deja un poco abierto al debate sobre qué aparato de inteligencia del país era el más cercano a Epstein y el más involucrado en sus actividades de chantaje/tráfico sexual.

En una entrevista reciente con Zev Shalev, ex productor ejecutivo de CBS News y galardonado periodista de investigación para el canal independiente Narativ, el ex alto ejecutivo de la Dirección de Inteligencia Militar de Israel, Ari Ben-Menashe, afirmó no sólo haber conocido a Jeffrey Epstein y a su supuesta madama, Ghislaine Maxwell, en la década de 1980, sino que tanto Epstein como Maxwell ya estaban trabajando con la inteligencia israelí durante ese período de tiempo -específicamente, dirigiendo un trabajo de chantaje sexual como una operación de inteligencia israelí con el propósito de tender trampas a individuos y políticos poderosos en los Estados Unidos y en el extranjero.

"Encontraron un nicho"

Ben-Menashe, quien estuvo involucrado en el escándalo Irán-Contra sobre la venta de armas, le dijo a su entrevistador Zev Shalev que Robert Maxwell le había presentado a Jeffrey Epstein a mediados de la década de 1980, mientras la participación de Maxwell y Ben-Menashe con Irán-Contra estaba en curso. Ben-Menashe no especificó el año en que conoció a Epstein.

Ben-Menashe le dijo a Shalev que "él [Maxwell] quería que lo aceptáramos [a Epstein] como parte de nuestro grupo... No niego que en ese momento éramos un grupo que estaba formado por Nick Davies [editor extranjero del Daily Mirror, propiedad de Maxwell], Maxwell, yo y nuestro equipo de Israel, estábamos haciendo lo que estábamos haciendo". Los informes anteriores de Seymour Hersh y otros revelaron que Maxwell, Davies y Ben-Menashe estuvieron involucrados en la transferencia y venta de equipo militar y armas de Israel a Irán en nombre de la inteligencia israelí durante este período de tiempo.

Luego añadió que Maxwell había declarado durante la introducción que "sus jefes israelíes ya han aprobado" a Epstein. Shalev señaló más tarde que Maxwell "tenía una amplia red en Israel en ese momento, que incluía al entonces primer ministro Ariel Sharon, según Ben-Menashe".

Ben-Menashe continuó diciendo que se había "encontrado con él [Epstein] unas cuantas veces en la oficina de Maxwell, eso fue todo". También dijo que no sabía que Epstein estaba involucrado en negocios de armas con alguien más que [Ben-Menashe] conocía en ese momento, pero que Maxwell quería involucrar a Epstein en la transferencia de armas en la que él, Davies y Ben-Menashe estaban involucrados en nombre de Israel.
maxwell sharon mossad
© AP
Ariel Sharon (derecha) se reúne con Robert Maxwell en Jerusalén el 20 de febrero de 1990.
Sin embargo, como MintPress informó en la Parte IV de la serie de investigación "Dentro del escándalo de Jeffrey Epstein: Demasiado grande para fracasar", Epstein estuvo involucrado con varios traficantes de armas durante este período de tiempo, algunos de los cuales estuvieron directamente involucrados en los acuerdos de armas Irán-Contra entre Israel e Irán. Por ejemplo, después de dejar Bear Stearns en 1981, Epstein comenzó a trabajar en el campo de las finanzas encubiertas como un autodenominado "cazador de recompensas financieras", donde cazaba y escondía dinero para gente poderosa. Uno de estos poderosos individuos fue Adnan Khashoggi, un traficante de armas saudí con estrechos lazos con la inteligencia israelí y estadounidense, y uno de los principales intermediarios de los acuerdos de armas Irán-Contra entre Israel e Irán. Más tarde, Epstein forjaría una relación comercial con una compañía fantasma de la CIA involucrada en otro aspecto de Irán-Contra, la aerolínea Southern Air Transport, en nombre de la compañía de Leslie Wexner, The Limited.

Durante este período, también se sabe que Epstein conoció bien al traficante de armas británico Sir Douglas Leese, que colaboró con Khashoggi en al menos un negocio de armas entre Gran Bretaña y Arabia Saudí en los años ochenta. Leese más tarde presentaría a Epstein a Steven Hoffenberg, llamándolo "genio" y describiendo su falta de moral durante esa introducción. Por lo tanto, hay indicios de que Epstein estuvo involucrado en transacciones de armas en Oriente Medio, incluyendo algunas relacionadas con Irán-Contra, durante este período. Además, Epstein más tarde afirmaría (y luego negaría) haber trabajado para la CIA durante este período.

Después de haber conocido a Epstein, Ben-Menashe afirmó que ni él ni Davies estaban impresionados con Epstein y lo consideraban "poco competente". Añadió que Ghislaine Maxwell se había "enamorado" de Epstein y que creía que la relación romántica entre Epstein y la hija de Robert Maxwell llevó a este último a trabajar para incorporar a aquél en el "negocio familiar", es decir, las relaciones de Maxwell con la inteligencia israelí. Esta información es muy reveladora, dado que la narrativa, al menos hasta ahora, ha sido que Ghislaine Maxwell y Jeffrey Epstein no se conocieron ni comenzaron su relación hasta después de la muerte de Robert Maxwell en 1991, después de lo cual Ghislaine se mudó a Nueva York.

Ben-Menashe dice que mucho después de la introducción, aunque de nuevo no especifica en qué año, Ghislaine Maxwell y Jeffrey Epstein comenzaron una operación de chantaje sexual con el propósito de extorsionar a figuras políticas y públicas estadounidenses en nombre de la inteligencia militar israelí. Declaró:
"En este caso lo que realmente pasó, mi opinión, en lo que sigue, es que estos tipos eran vistos como agentes. No eran realmente competentes para hacer mucho. Y así encontraron un nicho para sí mismos, chantajeando a figuras políticas estadounidenses y de otros países".
Luego confirmó, cuando se le pidió, que ellos estaban chantajeando a los estadounidenses en nombre de la inteligencia israelí.

En respuesta a su declaración, Zev Shalev contestó: "Pero, ya sabes, para la mayoría de la gente es difícil pensar en Israel como si fuera... chantajear a sus líderes en Estados Unidos, es muy...", momento en el que Ben-Menashe interrumpió y se produjo el siguiente diálogo:
Ari Ben-Menashe: ¿Estás bromeando? [Risas]... Era su modus operandi. Acostarse con cualquiera no es un crimen. Puede ser embarazoso, pero no es un crimen. Pero acostarse con chicas menores de edad es un crimen.

Shalev: También era un crimen en el año 2000, pero lo dejaron ir...

Ben-Menashe: Y es por eso que [Epstein] siempre se aseguró de que esas chicas fueran menores de edad.
Además, cuando Shalev le preguntó a Ben-Menashe sobre la relación entre Jeffrey Epstein y el ex primer ministro israelí Ehud Barak, Ben-Menashe declaró: "Después de un tiempo, ya sabes, lo que el Sr. Epstein estaba haciendo era reunir información de inteligencia sobre la gente en los Estados Unidos. Así que si quieres ir a los EE.UU. si eres un político de alto perfil, quieres saber información sobre la gente". Ben-Menashe declaró posteriormente que Barak estaba obteniendo información comprometedora (es decir, chantaje) que Epstein había adquirido sobre personas poderosas en los Estados Unidos.
DAILY MAIL EHUD BARAK
PROMIS, sexo y chantaje

Si Robert Maxwell reclutó a Epstein y lo introdujo en el "negocio familiar" y en el mundo de la inteligencia israelí, como Ben-Menashe ha afirmado, esto proporciona pruebas de apoyo para la información proporcionada a MintPress por un exfuncionario de inteligencia de Estados Unidos, que decidió permanecer en el anonimato a la luz de lo sensible de la afirmación.

Esta fuente, que tiene conocimiento directo del uso no autorizado de PROMIS para apoyar proyectos secretos de inteligencia de Estados Unidos e Israel, dijo a MintPress que "parte de los ingresos de la venta ilícita de PROMIS se pusieron a disposición de Jeffrey Epstein para que los utilizara en comprometer objetivos de chantaje político". Como se señaló en nuestra serie sobre el escándalo de Epstein, gran parte del financiamiento de Epstein también provino de la multimillonaria de Ohio Leslie Wexner, quien ya se ha documentado que tiene vínculos tanto con el crimen organizado como con la inteligencia de Estados Unidos e Israel.

Después de que el software PROMIS fuera robado a su legítimo propietario y desarrollador, Inslaw Inc. mediante la colusión de funcionarios estadounidenses e israelíes, fue comercializado principalmente por dos hombres: Earl Brian, un ayudante cercano de Ronald Reagan, más tarde enviado de Estados Unidos a Irán y amigo cercano del maestro espía israelí Rafi Eitan; y Robert Maxwell. Brian vendió el software con micrófonos a través de su compañía, Hadron Inc., mientras que Maxwell lo vendió a través de una compañía israelí que adquirió, llamada Degem. Antes y después de la adquisición de Degem por parte de Maxwell, la compañía era un frente conocido para las operaciones del Mossad y los operativos del Mossad en América Latina a menudo se hacían pasar por empleados de Degem.

Ya que Maxwell -el supuesto reclutador de Epstein y padre de la supuesta madama de Epstein- había sido uno de los principales vendedores implicados en la venta de software PROMIS de parte de la inteligencia, habría estado en una posición clave para proporcionar a la incipiente operación de chantaje sexual de Epstein los ingresos de la venta de PROMIS.

Este vínculo entre la operación de chantaje sexual de Epstein y el escándalo del software PROMIS es notable dado que el uso ilícito de PROMIS por parte de la inteligencia estadounidense e israelí ha sido con fines de chantaje a figuras públicas y políticos estadounidenses, como se describió en un reciente informe de MintPress.

¿Se puede confiar en un exespía?

Cuando se trata del mundo del engaño y la intriga que define las operaciones de inteligencia, a menudo es difícil determinar si un individuo vinculado a una agencia de inteligencia está diciendo la verdad. De hecho, en los Estados Unidos hay ejemplos de funcionarios de inteligencia electos que cometieron perjurio y mintieron al Congreso en varias ocasiones sin consecuencias, y de funcionarios de inteligencia que proporcionaron información falsa y políticamente motivada a los activos de las agencias en los medios de comunicación.

Entonces, ¿son confiables las afirmaciones de Ari Ben-Menashe sobre Epstein y los Maxwell? Además de la información que corrobora sus afirmaciones, una revisión de la carrera postinteligencia de Ben-Menashe sugiere que esto es correcto.
Ari Ben-Menashe Mossad
© AP
Ari Ben-Menashe llega al Aeropuerto Internacional de Harare, en Zimbabue, el 22 de febrero de 2002.
Antes de su arresto en noviembre de 1989, Ben-Menashe era un oficial de alto rango en una unidad especial de inteligencia militar israelí. Más tarde afirmaría que su arresto por intentar vender armas de fabricación estadounidense a Irán tenía motivaciones políticas, ya que él había amenazado con exponer lo que el gobierno de Estados Unidos había hecho con el software PROMIS robado, si Estados Unidos no dejaba de proporcionar armas químicas al Iraq de Sadam Husein. Ben-Menashe fue absuelto más tarde cuando un tribunal estadounidense determinó que su participación en el intento de venta de equipo militar a Irán se hizo en nombre del Estado israelí.

Después de su arresto, Ben-Menashe fue visitado en prisión por Robert Parry, el excolaborador de Newsweek y reportero de Associated Press, quien más tarde fundaría y dirigiría Consortium News hasta su reciente fallecimiento el año pasado. Parry recordó que, durante esa entrevista, "Ben-Menashe me ofreció nueva y sorprendente información sobre el escándalo Irán-Contra, que yo creía conocer muy bien".

El gobierno de Israel comenzó inmediatamente a atacar la credibilidad de Ben-Menashe después de su entrevista con Parry, y afirmó que Ben-Menashe nunca había trabajado para la inteligencia israelí. Cuando Parry pronto encontró pruebas de que Ben-Menashe había servido en la inteligencia militar israelí, el gobierno de Israel se vio obligado a admitir que había trabajado para la inteligencia militar, pero sólo como "traductor de bajo nivel". Sin embargo, la documentación que Parry había descubierto describía a Ben-Menashe como alguien que había servido en "puestos clave" y realizado "tareas complejas y delicadas".

Un año después, Ben-Menashe sería entrevistado por otro periodista, Seymour Hersh. Sería Ben-Menashe quien revelara por primera vez a Hersh los secretos sobre el programa nuclear de Israel y el hecho de que el magnate británico de los medios de comunicación Robert Maxwell era un espía israelí, revelaciones que Hersh no sólo corroboraría de forma independiente, sino que incluiría en su libro The Samson Option: Israel's Nuclear Arsenal and American Foreign Policy ["La opción Sansón: El arsenal nuclear de Israel y la política exterior de Estados Unidos"]. Hersh fue demandado por Robert Maxwell y el grupo Mirror Group, de propiedad de Maxwell, por difamación. El caso fue resuelto más tarde a favor de Hersh, ya que las afirmaciones que Hersh había hecho eran ciertas y no calumniosas. Como resultado, el grupo Mirror pagó a Hersh por daños y perjuicios, cubrió sus gastos legales y le ofreció una disculpa formal.

Después de las entrevistas de Ben-Menashe con Hersh y Parry, el gobierno de Israel aparentemente estaba lo suficientemente preocupado por lo que Ben-Menashe le diría a los investigadores del Congreso que se intentó secuestrarlo y llevarlo de vuelta a Israel para que se enfrentara a cargos estatales, de manera muy parecida a lo que la inteligencia israelí había hecho con quien reveló información sobre las armas nucleares de Israel, Mordechai Vanunu. El plan fue frustrado en gran medida gracias a Parry.

Parry, que desveló muchas historias clave relacionadas con el escándalo Irán-Contra en la década de 1980 y más allá, fue informado por una fuente de inteligencia de Estados Unidos sobre un plan conjunto de Estados Unidos e Israel para que se le negara la entrada a Estados Unidos a Ben-Menashe por primera vez en el viaje que tenía previsto realizar para dar testimonio ante el Congreso. Según el plan, a Ben-Menashe se le negaría la entrada a Estados Unidos en Los Ángeles y luego sería deportado a Israel, donde habría sido juzgado por "revelar secretos de Estado". Parry llamó a Ben-Menashe y lo convenció de que retrasara su vuelo hasta que obtuviera una garantía de paso seguro desde el gobierno de Estados Unidos.

Posteriormente, Ben-Menashe hizo una declaración jurada ante el Comité Judicial de la Cámara de Representantes, que se centró principalmente en la colusión entre Estados Unidos e Israel sobre el robo y la creación de una "puerta trasera" en el software PROMIS. Ben-Menashe se ofreció a dar nombres y proporcionar pruebas que corroboraran varias de sus afirmaciones si la comisión le ofrecía inmunidad -que, por la razón que fuera, rechazó la petición.

Antes de la conclusión del juicio por difamación de Hersh, que más tarde confirmaría las afirmaciones de Ben-Menashe sobre las actividades del Mossad de Robert Maxwell, hubo un esfuerzo concertado en la prensa de Estados Unidos para restarle credibilidad a Ben-Menashe. Por ejemplo, Newsweek, en un artículo sobre Ben-Menashe titulado 'Un hombre, muchos cuentos', afirmó que "las inconsistencias pueden socavar el testimonio de Ben-Menashe en los procedimientos judiciales británicos", citando inconsistencias de fuentes del gobierno de Israel y de la inteligencia israelí, así como de la exesposa de Ben-Menashe y del periodista israelí Shmuel (o Samuel) Segev, un excoronel de las FDI. No hace falta decir que tales fuentes tenían mucho que ganar de cualquier esfuerzo por desacreditar las afirmaciones de Ben-Menashe.

Según Parry, esta campaña mediática, que empleó a periodistas estadounidenses estrechamente vinculados al gobierno de Israel y a agencias de inteligencia, tuvo mucho éxito "al marginar a Ben-Menashe en 1993, al menos a los ojos del establishment de Washington". Tras años de campaña mediática para desacreditar a Ben-Menashe, "los israelíes parecían verlo como una amenaza en declive, mejor dejarlo solo. Fue capaz de recoger los pedazos de su vida, creando un segundo acto como consultor político internacional y empresario organizando la venta de granos". El esfuerzo por marginar a Ben-Menashe ha continuado en los últimos años, y los principales medios de comunicación siguen refiriéndose a él como un "autodenominado exespía israelí" -a pesar del hecho bien documentado de que Ben-Menashe trabajaba para la inteligencia israelí- como una forma de restar importancia a sus afirmaciones sobre su paso por el servicio de inteligencia de Israel.

Tras la conclusión del juicio por difamación de Hersh, Ben-Menashe se convirtió en un consultor político internacional que "cubrió con el secreto sus extensas actividades comerciales y se involucró con algunas figuras internacionales controvertidas, como el líder de Zimbabue Robert Mugabe", y "llevó a cabo sus actividades de consultoría internacional... en una amplia variedad de puntos conflictivos globales, incluidas las zonas de conflicto", según Parry. Además de Mugabe, Ben-Menashe también ha sido objeto de críticas recientemente por su trabajo de consultoría en nombre de la junta militar de Sudán y del político venezolano de la oposición Henri Falcón.

Ben-Menashe también ha mantenido vínculos con varios servicios de inteligencia y, con el tiempo, se convirtió en un denunciante controvertido cuya información condujo a la detención del exjefe del Comité de Revisión de Inteligencia de Seguridad de Canadá, Arthur Porter.

En cuanto a su carácter, Parry señaló que Ben-Menashe podía ser a menudo "su peor enemigo" y que, aunque Parry consideraba que su información sobre Irán-Contra y PROMIS era fiable y que gran parte de ella fue corroborada posteriormente, "a menudo agravó su problema mediático tratando a los periodistas de forma despótica, ya sea por sus sospechas de ellos o por su arrogancia".

Bill Hamilton, el desarrollador original del software PROMIS y director de Inslaw Inc. también consideró creíbles las afirmaciones de Ben-Menashe sobre el uso ilícito de PROMIS por parte de agencias de inteligencia estadounidenses e israelíes, aunque expresó sus dudas sobre el carácter de Ben-Menashe.

Hamilton le dijo a MintPress lo siguiente sobre Ben-Menashe:
"Ari Ben-Menashe fue la primera fuente en contarnos información fiable sobre el papel de Rafi Eitan y la inteligencia israelí ante PROMIS, pero al final, por supuesto, fue un tipo de servicio clandestino cuyas funciones oficiales incluyen la capacidad y la voluntad de mentir, engañar y robar".
Una amenaza revivida

Si bien Ben-Menashe puede haber sido visto como una "amenaza en declive" después de principios de la década de 1990, sus planes de reunirse con Robert Parry de Consortium News años después, en 2012, para hablar sobre Irán-Contra y otras operaciones encubiertas de la década de 1980 parecieron cambiar eso. Justo antes de que planeara viajar de Canadá a los Estados Unidos para reunirse con Parry y "finalmente probar" la veracidad de sus afirmaciones anteriores, una bomba incendiaria fue lanzada en su casa de Montreal, destruyéndola.

Ari Ben-Menashe Israel
© Robert Parry
Ari Ben-Menashe analiza los daños de su casa después de haber sido bombardeada misteriosamente.
Aunque los medios de comunicación canadienses se refirieron al dispositivo incendiario como un "cóctel molotov", Consortium News informó que "se dice que la evaluación inicial del escuadrón de incendios provocados fue que el agente inflamable estaba más allá del tipo de acelerante utilizado por los delincuentes comunes", lo que llevó a especular que el acelerante era de grado militar.

De no haber sido por la bomba, cuyos orígenes no fueron determinados por la policía canadiense, Ben-Menashe habría viajado a Estados Unidos junto a una "figura de la inteligencia israelí" para ser entrevistado por Parry. El otro individuo vinculado a la inteligencia, según Parry, "llegó a la conclusión de que el ataque pretendía ser un mensaje de las autoridades israelíes para que guardaran silencio sobre los acontecimientos históricos que se esperaba que discutiera".

Aunque ni Ben-Menashe ni Parry culparon directamente al gobierno de Israel por la destrucción de la casa de Ben-Menashe, Parry señaló que el bombardeo logró "intimidar a Ben-Menashe, cerrar posibles nuevas revelaciones de la mala conducta israelí por parte del otro veterano de la inteligencia y destruir registros que habrían ayudado a Ben-Menashe a probar cualquier declaración que pudiera hacer".

Aunque las asociaciones post-inteligencia de Ben-Menashe con gobiernos e individuos polémicos han dado mucho material a la todavía próspera campaña mediática para desacreditar sus afirmaciones sobre las operaciones encubiertas de Estados Unidos e Israel en la década de 1980, sigue habiendo indicios preocupantes de que el gobierno israelí considera que su información sobre hechos de décadas de antigüedad es una amenaza.

Ahora, con los grandes esfuerzos de los poderosos estadounidenses e israelíes por distanciarse de Jeffrey Epstein y otras figuras asociadas con su depravada operación de tráfico sexual, es posible que Ben-Menashe pronto vuelva a encontrar su reputación -y quizás más- amenazada.
Sobre la autora

Whitney Webb es periodista de MintPress News, residente en Chile. Ha contribuido con varios medios de comunicación independientes, incluyendo Global Research, EcoWatch, el Instituto Ron Paul y 21st Century Wire, entre otros. Ha hecho varias apariciones en radio y televisión y es la ganadora en 2019 del Premio Serena Shim por Integridad Sin Reservas en el Periodismo.