Una parte del bosque del Parque Nacional Sangay, en Morona Santiago, se convirtió en una extensa playa llena de piedras, troncos, ramas y arena, que descendieron por la erupción del volcán.

El shuar Marcelo Sharup,
© Xavier Caivinagua
El shuar Marcelo Sharup, nativo de Wapu, recorre el sitio donde se unen los ríos Upano y Volcán, en Morona Santiago.
Esos materiales, mezclados con ceniza volcánica, fueron arrastrados por los flujos de lodo y lahares que bajan con el río Volcán. El coloso está en proceso de erupción desde el 7 de mayo último.

En esa playa se unen los ríos Volcán y Upano. Desde hace dos semanas, del primero el agua baja turbia por la actividad volcánica, y afecta al segundo afluente. Eso genera preocupación a bañistas, turistas y ganaderos, que usaban el agua cristalina del Upano.

Al lugar se llega después de 90 minutos, partiendo desde Macas, capital de Morona Santiago. Se recorre una hora en vehículo y luego se camina durante 30 minutos, con la guía de un guardaparques. Se avanza por caminos sinuosos y lodazales, en medio del bosque y la vegetación.

Agustín Carreño es uno de los guardaparques del Sangay. Recuerda que hasta hace cuatro meses las zonas aledañas a los ríos estaban cubiertas de bosque. "La lava se acumula y provoca represamiento, luego hay un desfogue violento y esa avalancha se lleva las piedras y el bosque". Desde entonces, el cauce del río Volcán cambia constantemente.

Marcelo Sharup tiene 58 años y vive en la comunidad shuar Wapu. Él cuenta que la ceniza que sale del volcán cae en las mañanas sobre las plantaciones. Por suerte, las constantes lluvias aplacan la ceniza, por lo que no afecta a la salud de los habitantes. Otras poblaciones cercanas son San Luis y Quinta Cooperativa.

El Ministerio del Ambiente dispuso que los guardaparques se mantuvieran en permanente monitoreo de los eventos que se generen en el volcán o en la confluencia de ambos ríos. La idea es adoptar acciones oportunas para evitar cualquier contratiempo en las poblaciones de San Luis, Wapu y Quinta Cooperativa. Cada una es habitada por 10 familias, en promedio.

Según Luis Castillo, responsable de Monitoreo del Servicio Nacional de Gestión de Riesgos y Emergencias, la actividad volcánica aumentó las últimas dos semanas y seguirá así por algún tiempo más.

Por ese motivo, "mientras el volcán Sangay siga emanando material piroclástico continuarán los represamientos".

El plan de prevención es prioritario. Juan León, gobernador de Morona Santiago, destaca la presencia de los técnicos del Instituto Geofísico de la Escuela Politécnica Nacional en la unión de los ríos. De esa forma, monitorean la erupción y el represamiento del río Upano.

En las visitas técnicas, dice León, se constató que la actividad del Sangay se ha incrementado. Pero Gestión de Riesgos descartó cambiar de alerta blanca a amarilla, como planteó el COE provincial.

El Municipio de Morona realiza un mapeo de las poblaciones que están en las orillas del río Upano y que pudieran ser afectadas, en caso de un desfogue violento de las aguas represadas. Lo hace con apoyo de instituciones estatales.

El alcalde Franklin Galarza reconoce que existe preocupación en la ciudadanía. Por ello, el viernes hizo un recorrido por las playas del Upano, con el propósito de alertar a los habitantes. También, hay una campaña de prevención del Cabildo, de Gestión de Riesgos y de los ministerios de Salud y de Turismo. Por ejemplo, sugieren evitar el uso del agua del río Upano con fines turísticos.

El sábado, los cantones azuayos Paute, Chordeleg y Gualaceo registraron la caída de polvo gris, presumiblemente ceniza del Sangay.