
La demanda sostiene que Apple, Google, Dell, Microsoft y Tesla tenían "conocimiento concreto" de que el cobalto empleado en sus dispositivos procedía de empresas que utilizaban trabajo infantil forzado en condiciones peligrosas y por ello consideran que son cómplices. Además, sostiene que no imponen control alguno, pese a tener la capacidad para supervisar estas minas, por lo que habrían contribuido a las muertes y lesiones sufridas por los familiares de los demandantes.
"En lugar de intervenir y ayudar a estos menores con una parte nimia de su riqueza y poder, estas empresas no hacen nada y siguen beneficiándose del cobalto barato extraído por niños a los que les han robado la infancia, la salud y para muchos, incluso la vida", señala International Rights Advocates en una nota de prensa. El cobalto es fundamental para cargar las baterías de litio utilizadas en los productos de Apple, Google, Dell, Microsoft o Tesla y la demanda de este mineral se ha triplicado en los últimos cinco años y se espera que se duplique para finales de 2020. Más del 60% de la producción mundial de cobalto procede de República Democrática del Congo, uno de los países más pobres, conflictivos e inestables del mundo.
Los niños empezaban a trabajar por salarios ínfimos de hasta dos dólares diarios en puestos de gran dureza física en los túneles excavando para extraer las rocas de cobalto con herramientas precarias y en total oscuridad. Algunos de los niños de las demandas murieron en hundimientos de túneles y otros han quedado paralíticos o con secuelas permanentes tras sufrir accidentes a cambio de salarios de entre uno y dos dólares diarios.
"En mis 35 años como abogado de derechos humanos jamás vi unos abusos tan graves y a tan gran escala contra niños inocentes. Esta asombrosa crueldad y avaricia deben cesar", subraya el abogado principal de la demanda, Terry Collingsworth. El caso es el resultado de años de investigación y recopilación de datos con numerosos viajes del equipo de abogados al país africano. "Éste es el principio del fin de la impunidad para quienes se han beneficiado del trabajo infantil en las minas de República Democrática del Congo", afirma, por su parte, uno de los colaboradores congoleños de la investigación, identificado como doctor Liwanga.



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