Pese a los esfuerzos de colocar en la esfera internacional la brutal persecución a los cristianos que se está produciendo en Nigeria la realidad es que muy pocos son los que conocen qué está pasando en este país africano.
La silenciada masacre de cristianos en Nigeria
© Gilles Hertzog
Las víctimas de la limpieza étnica de los fulanis son enterradas en fosas comunes
"Los seres humanos son masacrados por terroristas que parecen haber puesto en el punto de mira a los cristianos. La seguridad de la vida y de la propiedad ya no se puede garantizar en Nigeria". Esta es la dura declaración realizada por monseñor Paulinus Chukwuemeka Ezeokafor, obispo de Awka en el sur de Nigeria.

Tal y como recoge la agencia Fides, con esta declaración el obispo ha lanzando un llamamiento para fortalecer los organismos de seguridad tanto local como estatal para garantizar la seguridad de los ciudadanos, y especialmente de los cristianos, especialmente vulnerables en estas situaciones.

Cristianos perseguidos: «En Nigeria somos masacrados por terroristas que han puesto en el punto de mira a los cristianos»

Monseñor Ezeokafor exige a las autoridades protección para los cristianos
La voz de los obispos contra la violencia

El obispo ha enfatizado que existen discrepancias entre los diversos aparatos de seguridad locales, y ha señalado, por ejemplo, cómo dos sacerdotes de la diócesis de Awka fueron secuestrados en el estado de Ondo y luego rescatados utilizando el aparato de seguridad del gobierno del estado de Anambra. "Este estado - ha remarcado -, es relativamente seguro en comparación con los otros estados de la Federación".

La de Monseñor Ezeokafor es solo la última de las voces de los obispos católicos que denuncian la violencia, en particular contra los cristianos, pidiendo a las autoridades federales y locales que garanticen la seguridad de todos.

En el funeral del seminarista secuestrado y luego asesinado del seminario mayor del Buen Pastor de Kakau, en el estado de Kaduna en el noroeste de Nigeria, Matthew Hassan Kukah, obispo de Sokoto, dirigió una dura acusación contra el presidente Muhammadu Buhari, quien había sido elegido con la promesa de restaurar la seguridad en el país. Monseñor Kukah impugnó no solo la inseguridad que reina en Nigeria, sino también las políticas que han profundizado las divisiones étnicas y religiosas entre el Norte y el Sur.