La participación estaría en torno al 45%, 18 puntos menos que en 2014 en unas elecciones marcadas por la epidemia de coronavirus.

54,5%: Récord de abstención en las municipales francesas
© Reuters
Una mujer deposita su papeleta en un colegio electoral de Crach, en la Bretaña francesa
¿Es posible votar en tiempos del virus? Los franceses han demostrado este domingo que sí. Pero al precio de una abstención récord estimada en el 54,5%. Por eso, mientras se contaban las papeletas, líderes de la derecha, los ecologistas y la extrema izquierda pidieron que se aplace la segunda vuelta, prevista para el próximo domingo.

Marine le Pen dio por hecho que no podrán celebrarse porque se va a decidir el confinamiento general, un rumor por el momento. La líder de la extrema derecha, en un mensaje durísimo, exigió el cierre de las fronteras con los países más afectados por la epidemia. España, Italia e Irán, citó.

El ministro de Sanidad, Olivier Vérin, anunció que el consejo de científicos que asesora al presidente Emmanuel Macron se reunirá el martes pero advirtió que la decisión final corresponde al poder ejecutivo. El primer ministro, Edouard Philippe, acaba de declarar que consultara al resto de las fuerzas políticas... y ha dejado la puerta abierta.

El consenso entre la clase política francesa, mantenido hasta hora por la autoridad del presidente Macron y el buen hacer de su primer ministro -que ha celebrado dos reuniones con los presidentes de las dos cámaras y los líderes de todos lo partidos políticos-, se tambaleaba.

En cuanto cerraron los colegios en las grandes ciudades, estalló la tormenta. Yannick Jadot, líder de los ecologistas, y el número dos de los Insumisos, François Ruffin, pidieron que se posponga la segunda vuelta. Ambos coincidieron en que la decisión se tome el lunes antes de que el martes acabe el plazo para la fusión de listas que han superado el listón del 5%. Para pasar a la segunda se necesita el 10%.

Le Pen dio por hecho que no se celebrará esa segunda vuelta y que es la hora de luchar en "la guerra sanitaria". No es la primera vez que reclama el cierre de las fronteras pero sí la primera que menciona a España. Además, el avance de la epidemia refuerza su argumento.

Macron pidió el jueves que toda medida que afecte a las fronteras de los países Schengen sea decidida por la UE. Hoy, sin embargo se anunció que Francia y Alemania restablecen los controles entre ambos países. Pasarán las mercancías y los trabajadores transfronterizos.

Los que votaron este domingo parecían dar la razón al presidente de la República, que decidió mantener los comicios dos días antes de que, el sábado, Francia entrará en fase 3, el máximo nivel de emergencia. Emmanuel Macron y su esposa votaron en la localidad costera donde contrajeron matrimonio, Le Touquet. "Es importante votar en estos momentos", declaró el jefe del Estado.

Esta abstención histórica ha dado alas a quienes eran partidarios de aplazar la consulta electoral. Seis presidentes de región cuyos nombres no han sido difundidos pidieron la noche del sábado la suspensión de los comicios.

Macron les respondió tras votar: "Soy el garante de la salud de los ciudadanos pero también de la vida democrática". Una fuente cercana al presidente fue más contundente: "Son los mismos que el jueves exigían, con un tono amenazante, el mantenimiento de las elecciones a cualquier precio. Hay que ser coherente o, al menos, serio", según AFP.

Es cierto que el jueves por la tarde cuando se difundió la hipótesis del aplazamiento, líderes de la derecha y de la izquierda hicieron durísimas declaraciones hablando de "golpe de Estado". Macron consultó con el presidente del Senado, 'número dos' de la jerarquía del Estado. El conservador Gérard Larcher se mostró partidario de mantenerlas. Y Macron las mantuvo.

¿Ahora bien, si la epidemia sigue avanzando, como va a seguir, se puede anular la segunda vuelta? En ese caso quedarían anulados los resultado de esta primera vuelta y el proceso, cuando sea, deberá comenzar desde el principio.

Al cierre de esta elección, la alcaldesa socialista de París, Anne Hidalgo, obtiene el mejor resultado. Según los sondeos habría superado el 30%. Sus rivales, la conservadora Rachida Dati un 22% y la candidata del partido de Macron un 17%.

Muy interesante es el resultado de Le HAvre donde el primer ministro habría obtenido el 43% de los votos. Su rival en segunda vuelta sería el comunista Jean Paul LeCoq, que ayer alcanzó el 34%. Si no se aplazan los comicios, Edouard Philippe va a sufrir para obtener la victoria.

Los votantes del candidato ecologista (9%) deben apoyar al candidato de izquierdas en esta ciudad portuaria que fue gobernada por los comunistas durante décadas. Más incierto es saber qué harán el 8% de vecinos que votaron al candidato de la extrema derecha.

Philippe, que conquistó la alcaldía por mayoría absoluta desde la primera vuelta hace seis años ha dejado claro que prefiere seguir en Matignon y que sólo pensaba ejercer de alcalde cuando deje de ser primer ministro. Una derrota haría volar esos planes por los aires. Y Macron se vería obligado a un relevo en medio de la crisis sanitaria más grave en cien años.

Hoy se superaron los 4000 infectados. El número de muertos es ya de 120.

Otros nombres propios de la política francesa parecían camino de ser reelegidos si hay segunda vuelta en siete días. La socialista Martine Aubry podría conseguir un cuarto mandato en el feudo socialista de Lille. El centrista y aliado de Macron, Francois Bayrou, también es favorito en Pau.

Si hay segunda vuelta, habrá que prestar atención a Perpiñán donde el candidato de extrema derecha y ex pareja de Marine Le Pen, Loui Aliot, ha sido hoy el más votado con un 36%. El alcalde de derechas, Jean Marc Pujol, que con tanta devoción acogió a Puigdemont podría perder el cargo. Perpiñán, 120.000 habitantes, sería la ciudad más poblada en manos de la extrema derecha.