La actitud de Mark Rutte en contra de un plan de acción europeo contra el coronavirus supone una verdadera declaración de guerra social contra España e Italia, los países más golpeados por el coronavirus.

Fractura creciente en la UE: Holanda declara la guerra a España e Italia
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El primer ministro neerlandés Mark Rutte en un desfile militar.

Mark Rutte lo ha vuelto a hacer: atacar a los países del sur de Europa e insultarles de manera injustificada y, sobre todo, mezquina, puesto que, en medio de la actual crisis sanitaria del coronavirus, ha mostrado la insolidaridad con los que, teóricamente, son sus socios del sur de Europa.

El primer ministro neerlandés, perteneciente al Partido Popular Europeo, se opuso al plan propuesto por Pedro Sánchez con alusiones a que países como España o Italia no cumplen con sus obligaciones e, incluso, solicitó que se investigara a España por incumplimientos de los objetivos de déficit. Además, Rutte llegó a insinuar que Holanda no puede poner en riesgo su economía para favorecer a los países del sur. Es curiosa la coincidencia de estrategia de desgaste de los gobiernos de Italia y España entre el líder neerlandés y la de los ultras en España.

Las reacciones no se hicieron esperar y fue el primer ministro portugués, Antonio Costa, el que puso palabras a lo que todo el mundo estaba pensando: «es repugnante».


Los Países Bajos se han convertido en el principal enemigo de España y su actitud frente a la propuesta de Pedro Sánchez de una respuesta conjunta de la UE frente al coronavirus no es otra cosa que una declaración de guerra.

Ya en la crisis de deuda del 2012, Holanda, bajo el poder de Rutte, se opuso a cualquier acción en favor de España, Italia, Portugal o Grecia. Los neerlandeses fueron los principales responsables de las políticas austericidas que tanto daño han hecho a la ciudadanía española, unas políticas que han tenido consecuencias devastadoras de las que aún no se han recuperado más de 8 millones de españoles y españolas.

El odio de los Países Bajos hacia España es coyuntural. Incluso en la letra de su himno se refieren a los españoles como «crueles» o a los niños neerlandeses se les asusta con el duque de Alba. A los ciudadanos holandeses habría que recordarles que el desarrollo de su país, además de por su comercio y sus industrias, fue financiado gracias al oro y la plata robados a loa galeones españoles en América. Tal vez haya llegado el momento de pasar la factura. ¿Dónde están ahora los que sacaron las banderas el pasado martes en el Congreso de los Diputados? ¿Dónde están los que tienen la boca siempre llena de patria, salvo cuando no pueden sacar rédito electoral? Ni la derecha ni los ultras españoles han reaccionado en contra del primer ministro neerlandés. Curioso.

Como bien ha dicho Antonio Costas, la actitud de los Países Bajos va en contra de los principios fundamentales de la Unión Europea. Holanda, sin la Unión no sería más que un pequeño pedazo de tierra sin posibilidad de desarrollar acuerdos comerciales por sí solo. Por tanto, la economía holandesa se sustenta gracias a su pertenencia la UE. Sin embargo, la postura insolidaria, bochornosa y «repugnante» de Mark Rutte, que es aplaudida por sus compatriotas, lo que está provocando es que el coronavirus continúe matando a miles de personas, ya que la solución planteada por Pedro Sánchez y por Antonio Conte de mutualizar deuda soberana, a través de los «coronabonos», es el único camino que puede recorrer la UE para lograr frenar de manera definitiva al COVID-19.

Sin embargo, a pesar del sentido común, Países Bajos cierra las fronteras a ayudar a los que, teóricamente, son sus socios. Repugnante.