El sindicato de taxistas de Uruguay se movilizó con "bocinazos" frente a la sede del Gobierno de de Uruguay en reclamo de una solución a la pérdida de sus ingresos debido a la cuarentena por el coronavirus. "No estamos en el mismo barco, esta crisis la estamos pagando los trabajadores", dijo a Sputnik el presidente del gremio.
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© Sputnik / Sergio Pintado
Los taxistas de Montevideo se sumaron a las protestas de transportistas en varias ciudades de América Latina debido a la caída en sus ingresos provocada por las cuarentenas decretadas en el marco del combate a la pandemia de coronavirus. En Uruguay, los trabajadores se manifestaron con un "bocinazo" frente a la sede de Gobierno.

Jornales de hambre. Envíos masivo al seguro de paro (seguro por desempleo). Ausencia de garantías sanitarias. ¡Basta!", rezaba la convocatoria, que invitaba a los taxistas a movilizarse este 1 de abril frente a la Torre Ejecutiva, edificio ubicado en el centro de la capital uruguaya en el que funciona el Poder Ejecutivo.


Durante esos quince minutos, una treintena de taxis bloquearon la calle que separa a la sede de Gobierno de la Plaza Independencia, manifestándose con el sonido insistente de sus bocinas. En la entrada del edificio, media docena de agentes policiales observaba la movilización.

A pesar de su reclamo, los trabajadores del taxi procuraron mantener las medidas de higiene, luciendo mascarillas y guantes y asegurando que cada trabajador cumpliera el reclamo sin bajarse del taxi. Transcurridos los quince minutos, la movilización se dispersó.


En conversación con Sputnik, el secretario general del Sindicato Único de Automóviles con Taxímetro y Telefonistas (Suatt), Damián Fernández, explicó que los taxistas uruguayos integran "un sector muy precarizado" que desde hace décadas sufre "incumplimientos salariales" por parte de las patronales.
"Esta crisis sanitaria y económica está acrecentando eso y hoy tenemos compañeros telefonistas de parada, radiooperadores, choferes y lavadores que están llevando salarios de hambre", advirtió el dirigente sindical.
En Uruguay no rige una cuarentena obligatoria pero sí existe una exhortación del Gobierno a que las personas no salgan de sus casas. Por eso, a pesar de que aún puede verse gente por las calles, la circulación disminuyó de forma importante.

En ese marco, Fernández señaló que los choferes están cumpliendo jornadas de entre 10 y 12 horas para obtener unos 300 pesos (6,82 dólares) diarios.
"¿Quién puede pensar que con 300 pesos una persona puede 'parar la olla' (comprar los alimentos necesarios para la familia), pagar el alquiler y hacerse cargo de las tarifas, que hoy están subiendo", reclamó el secretario general del sindicato.
La referencia a las tarifas obedece a que el presidente uruguayo, Luis Lacalle Pou, decidió mantener vigenteun ajuste que incrementó las tarifas de los servicios públicos de electricidad, agua corriente y telefonía desde el 1 de abril, a pesar de los pedidos para postergarlos en virtud de la emergencia sanitaria.


Por el momento, el sindicato de taxistas no presentó una plataforma de medidas concretas al Gobierno sino que se moviliza en reclamo de "soluciones" para los trabajadores que vieron disminuir o desaparecer sus ingresos en el último mes.
"Dicen por ahí que estamos todos en el mismo barco. Eso es mentira. No estamos en todos en el mismo barco. La crisis la estamos pagando nosotros, los trabajadores, los de abajo. Eso es lo que sucede hoy acá", aseveró Fernández.
Los taxistas no son los únicos transportistas afectados. A fines de marzo, un grupo no sindicalizado de conductores de la plataforma internacional Uber se manifestó también frente a la Torre Ejecutiva. La Asociación de Conductores Uruguayos de Aplicaciones (ACUA) no organizó la manifestación pero días después compartió el reclamo, denunciando que sus choferes están quedando sin ingresos y, por sus características legales, no tienen derecho a seguro de desempleo.