La apertura de los bancos tras dos semanas cerrados en un país dependiente del dinero en efectivo pone en peligro las medidas de distanciamiento social.
Los fallos estructurales de Argentina dinamitan la cuarentena: filas de 20 calles de jubilados esperando cobrar
© EFE/Juan Ignacio Roncoroni
Personas que hacen fila afuera de un banco donde pagan jubilaciones y planes sociales este viernes, en Buenos Aires (Argentina).
Argentina se encontró hoy con que una serie de fallos estructurales históricos del país dinamitaron la cuarentena que tan insistentemente viene pregonando el gobierno de Alberto Fernández. Las calles de las principales ciudades se colmaron de interminables filas de pensionistas y receptores de ayuda social que pretendían cobrar sus haberes en el primer día de apertura de los bancos tras dos semanas de cierre.

"Ayer no podían besar a los nietos y hoy están en la calle haciendo largas colas junto a desconocidos", sintetizó el columnista Héctor Gambini en 'Clarín'. Una síntesis de las imágenes de decenas de miles de adultos mayores y ancianos, sobre todo, aunque también jóvenes que acamparon en las inmediaciones de los bancos desde la medianoche del jueves para ser de los primeros en entrar a cobrar.

La mañana de este viernes mostró los primeros fríos otoñales en un país que extendió hasta el 12 de abril la cuarentena por el coronavirus. Las cifras hasta hoy marcan 1133 casos en Argentina, con 39 muertos y 266 recuperados.

"La situación es dramática", graficaba un cronista de televisión ante un banco de la periferia de Buenos Aires en el que un nutrido grupo de gente, algunos con barbijos, gritaban y protestaban ante la noticia de que el banco ya no les permitiría ingresar hoy. "Hice una fila de 20 cuadras [calles] y no pude cobrar", dijo un hombre al borde de las lágrimas.

"Es un capítulo más del largo via crucis de los jubilados argentinos", sintetizó el veterano periodista Mario Mactas desde la cuarentena en su hogar, mientras la policía intervenía en algunas sucursales bancarias para que extendieran sus horarios. El Banco Central de la República Argentina (BCRA) anunció hoy que los bancos abrirán sus puertas excepcionalmente este sábado y domingo.

¿Por qué se agolpan tantos argentinos ante los bancos? Porque el país es esencialmente adicto al dinero en efectivo. Muchos ciudadanos no están bancarizados, y son incontables los comercios que, o bien no aceptan tarjetas de crédito o débito, o bien alegan tener problemas de conexión e imponen el pago en efectivo. Muchos pensionistas cobran mes tras mes por ventanilla porque perdieron o tienen caducada su tarjeta de crédito para cobrar por cajeros automáticos, que son, de todos modos, claros focos de posible contagio.


Comentario: Los jubilados han tenido experiencias previas con hiperinflación y corralito, y no confían en sistemas digitalizados -que por otro lado no saben manejar ni funcionan del todo bien en Argentina-. La propuesta de la bancarización es inhumana, ya que si se implementa hará que los gobernados sean esclavos totales de los bancos.


A su vez, los bancos digitales y plataformas que facilitan los pagos sin efectivo han visto complicaciones para su desarrollo con el gobierno peronista que sucedió al de Mauricio Macri a partir del 10 de diciembre. El lobby sindical bancario es, además, poderosísimo en el país.

"¿Cuántos muertos estamos generando acá?", se preguntó en su cuenta de Twitter Lucas Llach, ex vicepresidente del Banco Central, ante las imágenes de los bancos colapsados.

Al calvario de los pensionistas se le suma el de las clases más desfavorecidas. Días atrás, el gobierno anunció un pago extraordinario de 10.000 pesos (unos 125 euros) por grupo familiar. Se calculaba que podían pedirlo entre tres y cuatro millones de personas, pero las previsiones fueron superadas ampliamente: once millones de personas se inscribieron para cobrarlo, la cuarta parte de la población del país.

En vastos sectores de las periferias de las grandes ciudades, cientos de miles de argentinos viven hacinados y sin agua corriente ni cloacas, lo que convierte en un imposible el pedido de aislamiento social y lavado constante de manos en un país que se cuenta entre los que menos tests del Covid-19 están haciendo en el mundo. En redes sociales circulaba hoy una reflexión: si para Italia y España el partido entre Atalanta y Valencia en Milán fue una de las "bombas biológicas" de contagio del coronavirus, para la Argentina bien pueden serlo las colas en los bancos.