Clamor contra Rio Tinto, el gigante de la minería que tenía los derechos para operar en la zona desde 2013. La destrucción se produjo dos días antes del «Día de Perdón», que recuerda el 26 de mayo el maltrato histórico al que fueron sometidos los aborígenes.
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Foto del antes y después
El gigante minero Rio Tinto destruyó el domingo un asentamiento prehistórico que fue ocupado por poblaciones aborígenes hace más de 46.000 años, mientras utilizaba explosivos para llevar a cabo la ampliación de una mina de hierro en la región de Pilbara, en el noroeste de Australia.

La empresa está operando en la zona desde 2013. Un año después se hallaron restos arqueológicos que databan de la última glaciación, entre ellos una herramienta hecha con huesos de canguro de hace 28.000 años y una trenza de cabello, que habría sido utilizada como cinturón hace 4.000 años, y cuyo ADN había mostrado que guardaba vínculos genéticos con los ancestros de los nativos que aún viven en la región, los Puutu Kunti Kurrama y Pinikura (PKKP).

«Perder estos refugios es un golpe devastador», ha dicho el presidente del comité aborigen de los PKKP, John Ashburton. Por su parte, el ministro australiano de Asuntos Indígenas, Ken Wyatt, declaró que la destrucción del patrimonio aborigen es «extremadamente decepcionante» e «incomprensible», si bien agregó que la gigante minera le «ha expresado remordimiento» por este incidente que parece ser «un error genuino».

A través de un comunicado, del que se ha hecho eco el diario 'The Sydney Morning Herald', el comité aborigen PKKP ha señalado que intentaron negociar con Rio Tinto para detener la explosión o, al menos, limitar los daños que se provocarían a estas cuevas. «Nuestra gente está profundamente preocupada y entristecida, lamentando la pérdida de conexión con nuestros antepasados y con nuestra tierra», ha contado Ashburton.

«Reconocemos que Rio Tinto ha cumplido con sus obligaciones legales, pero estamos muy preocupados por la intransigencia de las regulaciones», ha lamentado Ashburton, quien ha explicado que este tipo de lugares son tan poco conocidos en Australia que «pueden contarse con los dedos de una mano».

«Ahora estamos trabajando con Rio Tinto para salvaguardar las cuevas restantes en el desfiladero de Juukan y asegurar que la información fluya bien entre ambas partes», ha apuntado.

Por su parte, la senadora de los Verdes Australianos, Sarah Hanson-Young, ha calificado de «vergonzosa» la acción de la empresa minera y se ha mostrado «horrorizada y profundamente disgustada» por esta comunidad aborigen pues, a su juicio, «han sido tratados con evidente desprecio y falta de respeto», no ya sólo por parte de la compañía, sino también por parte del Gobierno del estado de Australia Occidental.

«La destrucción de este sitio sagrado destaca otra de las fallas de las leyes ambientales de Australia. Está claro que necesitamos leyes más fuertes, o continuaremos viendo nuestro medio ambiente y sitios sagrados destruidos para las grandes empresas», ha denunciado a través de su cuenta de Facebook.

Un momento delicado para los indígenas

La destrucción se produjo dos días antes del «Día de Perdón», que recuerda el 26 de mayo el maltrato histórico al que fueron sometidos los aborígenes y los isleños del Estrecho de Torres desde la colonización de Australia en el siglo XVIII.

El medio aborigen Ngaarda Media Pilbara condenó la destrucción en sus redes sociales y constató «la terrible ironía de que se supiera de la detonación cuando (la asociación aborigen) PKKP había contactado a Rio Tinto para acceder al lugar para el NAIDOC», una semana en que se conmemora la historia y las tradiciones indígenas australianas en el mes de julio.

No es la primera ocasión en la que se destruye patrimonio indígena y podría no ser la última; el arte rupestre de la Península de Burrup, en el noroeste del país, con más de un millón de petroglifos, se está viendo amenazado por la expansión de un proyecto de gas, escribió Samantha Hepburn, de la Facultad de Derecho de la Universidad de Deakin en el portal The Conversation.

«La religión del beneficio»

«Hay lecciones importantes que aprender», expresó esta semana la Asociación Australiana Arqueológica en un comunicado la instar al gobierno del estado de Australia Occidental y a los líderes empresariales a buscar un marco de protección del patrimonio del país más justo.

«Los talibanes volaron las estatuas antiguas en Bamiyán, Afganistán. Ahora Río Tinto ha detonado un antiguo lugar patrimonial aborigen en Juukan, Australia Occidental. Ambos hechos se produjeron con la aprobación del gobierno. Uno fue para beneficio de la religión y el otro por la religión del beneficio», expresó esta semana la australiana Fundación Bob Brown en su cuenta Twitter.

Por su parte el presidente de la Oficina de Protección de la Propiedad Cultural y Paz de la Unesco, Peter Stone, declaró a la prensa australiana que se trata de un «día negro», y comparó el incidente a la destrucción de artefactos sagrados realizada en los últimos años por el Estado Islámico.