

El racismo científico
Invocando las teorías de Charles Darwin (1809-1882) sobre la evolución de las especies, otro británico, Herbert Spencer (1820-1903), planteó la existencia de razas humanas diferentes y afirmó que la selección natural había llevado a la superioridad de los blancos. Era el inicio del «darwinismo social». Un primo de Darwin, Francis Galton (1822-1911), estableció una serie de comparaciones entre las razas y vinculó la tasa de fecundidad de las mujeres a la degeneración de los individuos, lo cual le permitió "demostrar" la superioridad de los blancos sobre los individuos con otros colores de piel... de paso también "demostró" la superioridad de los ricos sobre los pobres.
Un «consenso científico» estableció como premisa que de los contactos sexuales entre razas diferentes nacían individuos con numerosos problemas o limitaciones. Por consiguiente, era indispensable prohibir las relaciones sexuales entre individuos de razas diferentes, tan indispensable como prohibir el incesto, en aras de preservar cada raza. Eso era el «eugenismo». La aplicación de ese principio resultó ser extremadamente compleja ya que, sin importar cómo se defina cada raza, no existen individuos racialmente "puros", por consiguiente cada situación está sujeta a discusión. En Estados Unidos, esa lógica llevó no sólo a la oposición a la formación de parejas interraciales entre descendientes de europeos, miembros de los pueblos originarios (los mal llamados «indios» o «pieles rojas»), negros y chinos sino incluso a privilegiar a los blancos anglosajones por sobre los blancos no anglosajones (italianos, polacos, serbios, griegos, etc.), lo cual se puso de manifiesto en la Immigration Act que estuvo en vigor en Estados Unidos desde 1924 hasta 1965.

Hubo que esperar hasta la caída del nazismo y el inicio de la descolonización para que apareciera un nuevo «consenso científico» y se tomara conciencia de la increíble diversidad existente en cada una de las supuestas razas. Lo que tenemos en común con individuos de una raza supuestamente diferente a la nuestra es mucho más importante que lo que nos diferencia de individuos de nuestra misma raza supuesta.
En julio de 1950, la UNESCO echó abajo las tesis del «darwinismo social» y del «eugenismo». Simplemente, la humanidad surgió de varias razas diferentes de homo sapiens prehistóricos pero se constituye de una sola raza cuyos individuos pueden reproducirse sin ningún peligro. Por supuesto, no había que ser científico para darse cuenta de eso, pero las ideologías del imperialismo y el colonialismo habían nublado temporalmente la claridad de los «sabios».
El racismo jurídico
Mientras los científicos recuperaban su unidad, los juristas se dividían en dos maneras diferentes de abordar el mismo tema. En este caso, la división no estaba determinada por las ideologías imperialista y colonial sino por concepciones diferentes de la Nación. Para los anglosajones, la Nación es una unión étnica -en el sentido cultural- mientras que para los franceses la Nación es resultado de una opción política.
El principal diccionario político estadounidense contiene la siguiente definición: «Nación: Gran grupo de personas que tienen un origen, una lengua, una tradición y costumbres comunes que conforman una entidad política.» ("Nation: A large group of people having a common origin, language, and tradition and usu. constituting a political entity", Black's Law Dictionary, 2014).

La noción francesa de Estado es hoy prácticamente universal mientras que la de los británicos la defienden sólo los anglosajones y los grupos que ellos mismos crearon en función de sus intereses coloniales: la Hermandad Musulmana [1] y, en la India, la Rastriya Swayamsevak Sangh (RSS) [2].
En definitiva, a pesar de los progresos de la ciencia, los británicos de hoy siguen viviendo bajo la Race Relations Act 1976, o sea la "Ley sobre las Relaciones Raciales de 1976", y bajo el arbitrio de la Commission for Racial Equality, la "Comisión por la Igualdad Racial", mientras que los textos oficiales franceses utilizan la expresión «supuesta raza».
En la práctica, unos y otros no establecen diferencias «raciales» sino de clase social, en el caso de los británicos, y de nivel social, en el de los franceses.
El antirracismo
En Occidente, hoy existe una confusión entre antirracismo y antifascismo, a pesar de que está demostrado que las razas no existen y de que tampoco existen las situaciones económicas que dieron lugar al surgimiento del fascismo.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, se dio el lujo de señalar, en una conversación telefónica con el presidente estadounidense Donald Trump, que la OTAN utilizó brigadas internacionales "antifascistas" simultáneamente contra Siria y contra Turquía [3], precisamente los mismos «Antifas» que ahora coordinan los motines antirracistas en Estados Unidos.
En realidad, lo que hoy nos presentan como racismo y "antirracismo" son las dos caras de una misma moneda. Ambos se basan en el mito de las razas, aunque ya sabemos que las razas no existen.
En ambos casos, se trata de una forma de conformismo a la moda.
Los racistas surgieron del imperialismo y del colonialismo, los "antirracistas" de hoy son fruto de la globalización financiera. Su única utilidad común es ocupar el terreno para eclipsar las verdaderas luchas sociales.

[1] «La Hermandad Musulmana, como cofradía de asesinos» (6 partes), Thierry Meyssan, 29 de junio de 2019.
[2] La Rastriya Swayamsevak Sangh, generalmente designada por las siglas RSS, es la Asociación de Voluntarios Nacionales o Asociación Patriótica Nacional, matriz ideológica del Partido Popular Indio, actualmente en el poder. Nota de la Red Voltaire. Ver «Déjà 10 mois de confinement du Jammu-et-Cachemire», por Moin ul Haque, Dawn (Pakistán), Réseau Voltaire, 10 de junio de 2020.
[3] «Las brigadas anarquistas de la OTAN», por Thierry Meyssan, Red Voltaire, 12 de septiembre de 2017.



Comentarios del Lector
a nuestro Boletín