La mala tendencia económica ha impactado también sobre el empleo, cuya tasa se desplomó en el segundo trimestre un 19,8%
Los comercios se han visto seriamente afectados
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Los comercios se han visto seriamente afectados
La crisis del coronavirus carcome la economía vasca. La Comunidad Autónoma se encuentra ya en recesión después de que el PIB se desplomara enter abril y junio un 20,1% interanual. Se trata de un máximo histórico.

Los datos los ha revelado esta mañana el Instituto Vasco de Estadística (Eustat), que asume que la paralización casi total de la actividad económica en el País Vasco, que inició la desescalada el 14 de abril de forma gradual, ha tenido un impacto «extremadamente severo».

Ya en el primer trimestre la economía vasca había retrocedido un 3,2%. No esperaba el Ejecutivo de Vitoria que los resultados de este segundo tramo del año fueran buenos — preveía un descenso del 13,4% — , pero la caída final ha sido mucho más acentuada.

Según el Eustat, la mala tendencia económica ha impactado también sobre el empleo, cuya tasa se desplomó en el segundo trimestre del año un 19,8% en relación al mismo periodo del año pasado — El Gobierno vaticinaba una bajada del 10,7% — . En términos intertrimestrales, una vez corregido de efectos de calendario y estacionales, la variación se estima en un -17%.

El Instituto subraya que el Sistema Europeo de Cuentas (SEC) excluye de la definición de puesto de trabajo a las personas que no trabajan temporalmente pero que mantienen un vínculo formal con su puesto de trabajo, como ocurre en los casos de los ERTEs.

Revisión de las previsiones

El Gobierno vasco se ve forzado ahora a revisar sus previsiones el próximo septiembre. «Nos está tocando vivir las circunstancias más excepcionales que hayamos conocido nunca tanto por su singularidad como por los riesgos para la salud colectiva y la profundidad de la crisis económica y social que se ha desencadenado», sentenciaba este viernes el consejero de Hacienda y Economía, Pedro Azpiazu.

El mandatario nacionalista ha reconocido que «no hay un precedente en la historia en tiempos de paz» de una caída de actividad que alcance los dos dígitos. Pero ha añadido: «A una situación excepcional le debe corresponder una respuesta excepcional». En este sentido, ha aseverado que las instituciones europeas «van a estar a la altura del desafío que se vive», y ha apelado a la política monetaria que está desplegando el Banco Central Europeo y la reciente aprobación del Plan «Next Generation EU».