Traducido por el equipo de SOTT.net en español

Los grupos ecologistas de Florida advierten de que el número inusualmente alto de muertes de manatíes en los primeros cinco meses del año, atribuido en parte a la reaparición de floraciones de algas que contaminan y destruyen las fuentes de alimento, podría amenazar el futuro a largo plazo de la especie.
A manatee swims in a recovery pool in Tampa, Florida.
© Eva Marie Uzcategui/AFP/Getty Images
Un manatí nada en una piscina de recuperación en Tampa, Florida.
Las 749 muertes registradas por la Comisión de Conservación de la Pesca y la Vida Silvestre de Florida (FWC) hasta el 21 de mayo superaron las 637 de todo el año 2020, según la agencia. El total va camino de superar el máximo de 804, establecido en 2018.

La desaparición de importantes zonas de hierba marina, la fuente de alimento preferida de estos mamíferos acuáticos de movimientos lentos, ha provocado la muerte por inanición. La situación se ha visto agravada por la recurrencia de las floraciones de algas verdeazuladas y de fitoplancton en los cursos de agua de Florida.

En el mar, la reciente fuga y vertido de aguas residuales tóxicas en la bahía de Tampa desde la planta de fertilizantes abandonada de Piney Point y el regreso de la amenaza de las algas de la marea roja han envenenado las aguas. La FWC dice que 12 muertes de manatíes en lo que va de año se debieron a floraciones de marea roja confirmadas o sospechosas, pero la cifra real podría ser mucho mayor porque no se hace la necropsia a todos los manatíes muertos.

En las 150 millas de la Laguna del Río Indio, un estuario interior que visitan cada año hasta un tercio de los 7.500 manatíes restantes, ha desaparecido el 58% de la hierba marina desde 2009, según el distrito de gestión del agua del río St Johns.

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