Las devastadoras inundaciones en el oeste de Alemania y en Bélgica, provocadas por las fuertes lluvias que cayeron en la región la semana pasada, han dejado al menos 183 personas muertas, mientras crece el peligro de desbordamientos en el este y el sur alemán.
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© Twitter @heimbergecon
La canciller alemana, Angela Merkel, viajó este domingo a una de las regiones afectadas por las devastadoras inundaciones del oeste alemán.
Las autoridades alemanas notificaron este nuevo balance de víctimas, que corresponde principalmente al estado federal de Renania-Palatinado, con un total de 110 fallecidos solo en la región de Ahrweiler, entre las ciudades de Coblenza y Colonia.

Tras el inicio de fuertes precipitaciones este jueves, los mayores estragos se han producido al desbordarse afluentes del Rin y otros grandes ríos de la región, incapaces de absorber el volumen de las aguas, lo que derivó en corrimientos de tierras.

Las regiones de Renania del Norte-Westfalia y Renania-Palatinado de Alemania se encuentran entre las áreas más afectadas por las lluvias torrenciales y la mayoría de las muertes ocurren en estas áreas.

El último balance en Alemania tiene lugar tras la confirmación de otros 45 muertos más durante las últimas horas en el estadio de Renania del Norte-Westfalia, en el oeste del país,

En Renania del Norte-Westfalia y al sur, en el estado fronterizo de Salzburgo, también se tiene reportes de grandes daños materiales por las inundaciones. El estado austriaco está ya bajo alerta de desastre. En Bélgica hay que sumar por su parte otros 27 fallecidos, lo que eleva la cifra total de muertos a, al menos, 183.


Además hay unas 1.300 personas desaparecidas en el distrito de Ahrweiler, en el norte de Renania.

Los meteorólogos dijeron que algunas áreas habían recibido dos meses de lluvia en dos días antes de las inundaciones, con más de 150 litros por metro cuadrado cayendo durante 24 horas en partes del oeste de Alemania.

"El cambio climático ya no es abstracto. Lo estamos experimentando de cerca y dolorosamente", dijo Malu Dreyer, gobernador del estado de Renania-Palatinado.

La presión de las aguas ha remitido en el oeste alemán, donde desde ayer no ha habido precipitaciones importantes.


En ambos estados federados se procede ya a las labores de desescombro y reforzamiento de diques y canales, así como a restablecer los servicios básicos, desde comunicaciones ferroviarias y terrestres a suministro de electricidad y agua potable.

En cambio, la situación se ha vuelto más tensa en Sajonia, al este, y en Baviera, al sur, donde se han producido algunos desbordamientos tras días de lluvias persistentes

La canciller alemana, Angela Merkel, viajó este domingo a una de las regiones afectadas por las devastadoras inundaciones del oeste alemán.

Merkel se desplazó al estado de Renania Palatinado, al que corresponde el más alto número de fallecidos (con 110 muertos contabilizados) todos ellos en la región de Ahrweiler.

Ahí se encuentra la pequeña población de Schuld, de unos 700 habitantes, que quedó prácticamente arrasada por las aguas del río Ahr, afluente del Rin.

Acompaña a Merkel la jefa del Gobierno regional, la socialdemócrata Malu Dreyer, con quien tiene previsto comparecer ante los medios a primera hora de la tarde, tras recorrer otros puntos de la región.

El centro nacional de crisis de Bélgica dijo que al menos 27 personas murieron allí, mientras que las líneas de tren y carreteras permanecen bloqueadas en el este del país.

Las autoridades belgas han alertado de que la "situación en la red de distribución eléctrica sigue siendo extremadamente complicada". Además, la movilidad se encuentra gravemente limitada, con los servicios de trenes y autobuses suspendidos.

Partes del sur de los Países Bajos también se vieron afectadas, mientras que las lluvias torrenciales llegaron a Austria durante la noche y causaron inundaciones en la ciudad de Hallein, cerca de la frontera con Alemania.