Traducido por el equipo de SOTT.netLa misión del Foro Económico Mundial (FEM) es extraordinariamente sencilla: las mejores y más inteligentes personas del mundo deberían gobernar a todos los demás.

© Fabrice Coffrini/AFP via Getty ImagesEl fundador y presidente ejecutivo del FEM, Klaus Schwab, en Davos el 23 de mayo de 2022
En el lenguaje del FEM, sus programas de supervisión total y modificación del comportamiento crearán un futuro "sostenible" para la humanidad. Los seres humanos se convierten en nada más que "cosas" que hay que contar, barajar, categorizar, etiquetar, supervisar, manipular y controlar. Se convierten en meros engranajes de la gran máquina transhumanista y tecnocrática del FEM.
Cuando Sir Tomás Moro escribió su sátira sociopolítica sobre una sociedad ficticia en una isla del Nuevo Mundo, le dio el nombre inventado de
Utopía, derivado del griego simple y que significa "ningún lugar". Aunque Moro decía con humor a su público que su comunidad idealizada no existía en ninguna parte, siglos de planificadores centrales persiguiendo la fantasía de las sociedades utópicas no han entendido el chiste. Peor aún,
por cada comunidad religiosa pacífica que busca separarse de la civilización moderna, hay un tirano sediento de poder que intenta imponer su voluntad a todos los demás.Parece que no pasa una generación sin que algún megalómano se levante para proclamar: "Si tan sólo el mundo hace exactamente lo que yo exijo, les entregaré el paraíso aquí en la Tierra". Normalmente, estos mismos narcisistas pasan a la historia recordados como bufones vanidosos o tiranos sanguinarios, a menudo ambas cosas.
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