Traducido por el equipo de SOTT.netUn notable descubrimiento en el norte de Noruega ha sacado a la luz los restos de 46 especies de la última Edad de Hielo, desde renos y zorros árticos hasta ballenas y aves marinas, conservados durante 75.000 años en el interior de una cueva de montaña.

© Trond Klungseth Lodoen/Bournemouth University/PA WireEl perfil sedimentario en Arne Qvamgrotta tras la excavación.
Una cueva cerca de Kjøpsvik, en el municipio de Narvik, al norte de Noruega, ha proporcionado uno de los hallazgos
fósiles más extraordinarios de la Edad de Hielo en Europa. En las profundidades de la cueva de Arne Qvam, los científicos descubrieron miles de huesos fragmentados de animales que vivieron allí hace 75.000 años, lo que ofrece una visión detallada del frío ecosistema costero del Ártico mucho antes que los últimos glaciares alcanzaran su máximo.
La investigación, publicada en
Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS), revela
una mezcla poco común y rica de mamíferos, aves y peces, lo que la convierte en el conjunto faunístico más antiguo jamás encontrado en el Ártico europeo.«Único, incluso a escala mundial»«Es algo extremadamente raro y valioso», afirma Sanne Boessenkool, profesora de biología evolutiva en la Universidad de Oslo y coautora del estudio. «La mayoría de los vestigios de la vida en la Edad de Hielo en
Escandinavia desaparecieron cuando los glaciares avanzaron y dejaron la tierra desnuda. Estos sedimentos de la cueva son una excepción notable».
En total, los investigadores identificaron 46 taxones animales: 23 especies de aves, 13 mamíferos, 10 tipos de peces y un puñado de invertebrados marinos y restos vegetales. Nunca antes se había encontrado en Escandinavia una fauna tan amplia procedente de un yacimiento de la Edad de Hielo.
«Es único, incluso a escala mundial», afirma Boessenkool.

© Walker et al. (2025), PNASDiagrama que muestra la variedad de especies animales identificadas a partir de los huesos encontrados en la cueva de Arne Qvam, en el norte de Noruega. El gráfico ilustra las relaciones entre los mamíferos, las aves y los peces descubiertos en los yacimientos de 75.000 años de antigüedad. Las especies se identificaron mediante análisis óseos y técnicas de ADN antiguo.