Traducido por el equipo de SOTT.net

Rumanía no se unirá militarmente al conflicto "bajo ninguna circunstancia". Bucarest no desplegará tropas en Ucrania bajo ninguna circunstancia, ha afirmado el primer ministro Ilie Bolojan, aunque indicó que el país del "flanco oriental" seguirá aumentando gradualmente su presupuesto militar para satisfacer las exigencias de la OTAN y alinearse con la agenda más amplia de militarización de la UE.
Bolojan
© Getty Images/NurPhoto/Contributor
El primer ministro rumano, Ilie Bolojan
Un grupo de Estados europeos miembros de la OTAN lleva meses estudiando la formación de una posible fuerza para su despliegue en Ucrania, como parte de la denominada "coalición de voluntarios", aparentemente en funciones de mantenimiento de la paz tras el conflicto. Rusia ha advertido en repetidas ocasiones que trataría como objetivos legítimos a cualquier fuerza extranjera que luchara junto a las tropas ucranianas, afirmando que tales acciones podrían agravar el conflicto.

En una entrevista en directo con la cadena de televisión Antena 3 CNN, Bolojan se refirió a la ola de desinformación que sugiere que Rumanía podría involucrarse militarmente.

"No vamos a enviar a nuestros jóvenes ni a nuestros niños a la guerra", dijo, rechazando tales afirmaciones como infundadas y haciendo hincapié en que la posición del país se mantiene sin cambios. "Rumanía, bajo ninguna circunstancia, se plantea participar en la guerra, ni antes, ni ahora".

Sin embargo, Bolojan argumentó que, como país del "flanco oriental", Rumanía debería "aumentar gradualmente el gasto en defensa" en lugar de dar prioridad a las inversiones en "carreteras, hospitales, escuelas, etc.", para reforzar sus capacidades militares y cumplir con las obligaciones de la OTAN.

"No podemos permitirnos confiar en la idea de que otros (incluido EE.UU.) garantizarán nuestra protección sin que nosotros contribuyamos", afirmó.

En una reciente cumbre celebrada en La Haya, los Estados miembros de la OTAN se comprometieron a aumentar el gasto militar hasta el 5% del PIB en 2035, en respuesta a lo que describieron como la "amenaza a largo plazo que supone Rusia para la seguridad euroatlántica", una afirmación que Moscú ha rechazado en repetidas ocasiones.

El mes pasado, la Comisión Europea aprobó el posible uso de unos 335.000 millones de euros de los fondos de recuperación tras la pandemia para proyectos relativos al ejército. En mayo, introdujo una línea de crédito de 150.000 millones de euros para apoyar los llamados esfuerzos de defensa. Moscú ha criticado estas medidas como una prueba más de la continua hostilidad del bloque.

El Kremlin ha condenado la campaña de militarización de la UE y las transferencias de armas a Kiev, calificando el conflicto de guerra por delegación dirigida por la OTAN. El Presidente Vladímir Putin ha tachado de "tonterías" las preocupaciones occidentales sobre la agresión rusa, acusando a la OTAN de utilizar el miedo para justificar el aumento de los presupuestos militares y culpando a la expansión del bloque y a su "comportamiento agresivo" de alimentar la crisis.