
La planta, ubicada en el río Jinsha, utilizaba para sus operaciones controladores lógicos programables (PLC, por sus siglas en inglés) del gigante tecnológico alemán Siemens y de la empresa francesa Schneider Electric.
La hidroeléctrica habría reemplazado sus operadores occidentales por un sistema impulsado por procesadores Loongson 3C6000 totalmente chino, según los reportes.
El cambio tecnológico en esta gran infraestructura se relaciona con los crecientes temores de China respecto de la vulnerabilidad en los sistemas de control industrial, que se ha caracterizado por ataques cibernéticos y la presencia de virus informáticos.



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