Traducido por el equipo de SOTT.netUna vez más, las potencias del E3 (Reino Unido, Francia y Alemania) marchan al unísono con Washington y Tel Aviv, escondiéndose tras pretextos vacíos para volver a imponer sanciones a Irán.

© WANA/Reuters
Bandera de Irán
Llamemos a esto por su nombre: un cambio de régimen disfrazado de pseudodiplomacia. Asia Occidental podría verse sumida en otro ciclo de guerra. Y si los Estados del Golfo no dan un paso al frente para detener esta maniobra imprudente, podrían sufrir las mismas consecuencias.
El E3 marcha hacia la guerraEl 28 de agosto, el Reino Unido, Francia y Alemania emitieron
una declaración conjunta en la que anunciaban la puesta en marcha del llamado
mecanismo de restablecimiento para volver a imponer las sanciones de las Naciones Unidas a Irán, sanciones que se habían levantado tras el Plan de Acción Integral Conjunto (PAIC) de 2015. Citando la Resolución 2231 del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas,
el E3 activó formalmente un proceso de 30 días que, si se completa, daría lugar al restablecimiento total de todas las sanciones de la ONU levantadas en virtud del acuerdo nuclear. La medida fue inmediatamente
respaldada por Estados Unidos, lo que supuso una escalada pronunciada en los esfuerzos de Europa por aumentar la presión sobre Teherán. También subraya una alineación deliberada con el enfoque de línea dura de Washington, poniendo de manifiesto las contradicciones y las posturas políticas que rodean al PAIC.
En su declaración, el E3 hizo hincapié en que, a pesar de la retirada de EE.UU. del PAIC en 2018, "Francia, Alemania y el Reino Unido (el 'E3') siguieron siendo participantes comprometidos con el acuerdo". Sin embargo, esta afirmación pasa por alto realidades importantes.
Si bien el E3 no se retiró formalmente del acuerdo, no aplicó de manera sistemática el alivio total de las sanciones exigido por el PAIC. Numerosas sanciones, en particular las relacionadas con los sectores bancario, energético y comercial de Irán, se mantuvieron o solo se suavizaron parcialmente, lo que tuvo un impacto mínimo o nulo. Por el contrario, lo que agravó aún más la situación fue la
decisión de EE.UU. de abandonar el acuerdo y restablecer sus propias sanciones unilaterales. Esto tuvo un efecto disuasorio en las empresas europeas, muchas de las cuales se enfrentaban a importantes riesgos legales y financieros al hacer negocios con Irán. Esto limitó gravemente los beneficios económicos de Irán en virtud del acuerdo, una situación de la que no se puede responsabilizar razonablemente a Teherán y que hizo indispensable para Irán mantener intactos su programa nuclear y su ritmo.
Además, este entorno contribuyó al aumento de las tensiones en el ámbito geopolítico. En lugar de reconocer estas complejidades,
el E3 ha ido culpando cada vez más a Irán por violar los términos del PAIC y por su eventual irrelevancia. La escalada actual es una continuación de las tendencias pasadas. Sin embargo, hay que destacar que
pasa por alto por completo hechos clave, como que la reciente escalada de hostilidades en la región fue iniciada por Israel, y no por Irán. Al desviar la responsabilidad, el E3 corre el riesgo de exacerbar la inestabilidad en Asia Occidental y socavar las perspectivas de una solución diplomática.
¿Por qué ahora?El E3 está maniobrando en un momento en el que el presidente estadounidense ya ha afirmado en repetidas ocasiones haber destruido la infraestructura nuclear iraní. Sin embargo, la realidad es que la guerra de Israel y EE.UU. contra Irán no logró alcanzar sus objetivos clave, es decir, la destrucción completa de la capacidad nuclear iraní y el cambio de régimen,
lo que ha dejado a Jerusalén lejos de estar satisfecha y con ganas de otra guerra. El ministro de Defensa de Israel, por ejemplo, afirmó recientemente que su país seguiría tomando medidas para impedir que Irán aumentara no solo su capacidad nuclear, sino también su capacidad militar en general. Se refería a
los misiles balísticos iraníes, que recientemente han resultado muy útiles para Teherán contra Israel. Aunque es posible que la retórica no derive inmediatamente en una guerra en toda regla,
tanto Washington como Jerusalén entienden que destruir la capacidad nuclear y otras infraestructuras militares de Irán es una medida a medias. La otra mitad sigue siendo el cambio de régimen.En este contexto, el E3 está tomando medidas para activar el mecanismo de restablecimiento de sanciones contra Irán
para llevarlo a la bancarrota. De este modo, al crear una carga financiera y económica para Irán, Occidente pretende someter a Teherán a una presión inmensa. Si se imponen, por ejemplo, estas sanciones
paralizarían aún más el ejército y la industria petrolera de Irán, lo que dificultaría aún más el envío, el seguro y el transporte de petróleo iraní a países no occidentales. Si se activa, el mecanismo de restablecimiento también
reactivaría prácticamente seis resoluciones anteriores (2006-2010), restableciendo el embargo de armas, las prohibiciones de actividades relacionadas con misiles balísticos y restricciones financieras generalizadas. Los programas nucleares y de misiles de Irán sufrirían el golpe más duro.¿Qué pasará ahora?¿Cómo responderá Irán? Teherán ya ha indicado que
el E3 no tiene base legal para movilizar el mecanismo de restablecimiento. Además, ha declarado que
podría retirarse del Tratado de No Proliferación (TNP), una decisión que, en teoría, permitiría a Irán adquirir armas nucleares. En resumen,
en lo que respecta a Washington y Jerusalén, las acciones de Irán bajo la presión de las sanciones crearían un pretexto perfecto para combinar las sanciones con la presión militar, es decir, una guerra, con el fin de llevar a cabo su agenda de cambio de régimen.
Pero otra guerra en Oriente Medio podría suponer un desastre a una escala mucho mayor que la de junio. Como han demostrado los acontecimientos recientes,
Irán tiene capacidad para atacar las bases aéreas estadounidenses en toda la región del Golfo. Por lo tanto, los Estados del Golfo tienen todas las razones para intervenir y evitar cualquier escalada innecesaria a corto y largo plazo. Según indican los informes, Irán ya ha tomado medidas para reforzar su sistema de defensa aérea (con ayuda de Rusia) y, a diferencia de lo que ocurrió en junio, se encuentra en estado de máxima alerta para resistir y responder a cualquier otro ataque de Israel y EE.UU.
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