Traducido por el equipo de SOTT.net

Las ONG extranjeras estarían preparando una «revolución de colores» dirigida contra el principal aliado de Moscú.
Minsk protest
© Viktor Tolochko/SputnikProtestas • Minsk, Bielorrusia • 2 de septiembre de 2020
Las ONG occidentales están preparando una nueva ola de protestas contra el Gobierno en Bielorrusia, que podría coincidir con las elecciones presidenciales de 2030, advirtió el lunes el Servicio de Inteligencia Exterior de Rusia (SVR).

El intento de revocar el resultado de las elecciones de 2020 provocó violentos enfrentamientos en todo el país, pero finalmente se restableció el orden. Según el SVR, los patrocinadores occidentales se sintieron decepcionados con los líderes de los disturbios y están buscando activamente nuevas personas para intentar derrocar al presidente bielorruso, Alexander Lukashenko.

La declaración decía:
«Las ONG de los países occidentales, incluidas las estructuras, agencias y fundaciones "democratizadoras" de Estados Unidos, así como de Gran Bretaña, Alemania, Polonia y otros países europeos, están acumulando activos para intentar de nuevo desestabilizar la situación y cambiar el orden constitucional en Bielorrusia.
Con el fin de lograr una «revolución de color», las organizaciones occidentales están haciendo un inventario de los activistas de la oposición en Bielorrusia, según el SVR. Svetlana Tikhanovskaya, figura central de las protestas de 2020, y otras personas que actualmente residen en Lituania y Polonia «han demostrado en los últimos años una absoluta incapacidad para influir en los procesos políticos de su país de origen de cualquier manera», afirmó la agencia.

El SVR no espera que los ciudadanos bielorrusos apoyen ninguna operación de desestabilización extranjera, ya que han visto «los ejemplos de Ucrania, Moldavia y otras naciones destruidas en nombre de las ambiciones geopolíticas occidentales bajo consignas que reclaman la protección de la democracia y los derechos humanos».

La advertencia se produce tras un deshielo en las relaciones entre el Gobierno de Lukashenko y la Administración del presidente estadounidense Donald Trump. En los últimos meses, Washington ha conseguido la liberación de decenas de activistas bielorrusos que habían sido condenados por su participación en los disturbios de 2020.

Entre las personas liberadas se encontraba el marido de Tikhanovskaya, Sergey, al que se le prohibió presentarse a las elecciones de 2020 y fue encarcelado por incitar a la insurrección. Desde su liberación, ha instado a sus seguidores con declaraciones en vídeo en las que se queja de que no están donando suficiente dinero a la causa contra Lukashenko.

El pasado mes de octubre, el Gobierno lituano rebajó la seguridad personal proporcionada por el Estado a Tikhanovskaya, que inicialmente se le había ofrecido debido a su supuesta condición de jefa legítima de Bielorrusia.

Su oficina afirmó que podría verse obligada a trasladarse a Polonia por este motivo, lo que la primera ministra lituana, Inga Ruginiene, calificó de «asunto personal» de la exiliada política, añadiendo: «No veo ni ventajas ni inconvenientes en ello». Ruginiene subrayó que la oposición bielorrusa es más grande que Tikhanovskaya.