¡Dos gotas de agua!... Ambas naciones tienen poder bélico, ambas naciones afirman que el terrorismo es un mal que hay que extirpar de la tierra, ambas naciones se comprometen con asistir a los pueblos que necesitan ayuda, ambas naciones promueven la libertad e independencia de las naciones del mundo... Pero si son tan parecidas ¿por qué son tan diferentes?... Bueno, hay una explicación...
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© CNN
¿En serio?... No lo habíamos notado hasta ahora...
El viernes 2 de octubre a las 02:10 horas, combatiendo al terrorismo talibán en Afganistán, EE.UU. bombardeó un hospital de Médicos sin Fronteras. Hasta el momento el saldo reportado es de 19 personas muertas y 37 gravemente heridas. De las 19 víctimas, 12 son médicos y 7 son pacientes, tres de los cuales son niños.

Un detalle no menor es que esta nueva instancia de la cruzada "justiciera" de la fuerza aérea norteamericana duró 30 minutos. Yo, humildemente, y considerando mi ignorancia y falta de experiencia militar, podría suponer con la mejor de las voluntades que el ataque fue un error (lo cual es altamente improbable). Aún así se me hace inconcebible que durara 30 minutos. ¿No podrían haberse dado cuenta después de arrojar la primera bomba sobre el hospital que era un error, que estaban asesinando gente inocente?... Pues no, no se dieron cuenta, o lo que es más probable, les importó un bledo.

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© REUTERS/ Medecins Sans Frontieres
¿Por qué siempre los ataques de EE.UU. a terroristas terminan con la muerte de gente inocente?
Esta es la forma habitual en la que EE.UU. combate al terrorismo o a los "malvados". Se meten sin que los llamen y sin pedir permiso a nadie en territorios extranjeros, matan a la población civil, destruyen su infraestructura, arruinan la vida de cientos de miles en un parpadeo, y después se autoproclaman como la "única nación indispensable del planeta"... ¿Cómo?... ¿No me cree que EE.UU. se cree la única nación indispensable?... Bueno, no me crea a mí, créale a Obama:
[...] cuando un tifón azota a Filipinas, o cuando niñas escolares son secuestradas en Nigeria, u hombres enmascarados ocupan un edificio en Ucrania, es a Estados Unidos donde el mundo va en busca de ayuda. Por ello, Estados Unidos es y sigue siendo la sola nación indispensable. Eso es cierto en el siglo pasado y será cierto en el siglo que venga. (Discurso de Obama en West Point en mayo del 2014)
El modus operandi de EE.UU., su forma de combatir a los "males" de este mundo, normalmente toma la forma de muerte y miseria para personas inocentes. Le dejo algunos ejemplos recientes de esta "labor humanitaria": Esta corta lista constituye sólo una muestra de las múltiples "cruzadas humanitarias" de EE.UU.. De todos modos, si necesita un análisis más detallado sobre el significado del término "ayuda humanitaria" para la potencia del norte americano, le sugiero la veloz lectura de este breve artículo: Ayuda humanitaria made in USA.

Afortunadamente, como fundamento de este accionar "altruista y desinteresado" se encuentra una profunda convicción de que la libertad es el valor supremo. Consistentes con esta creencia, los EE.UU. se han encargado de predicar con el ejemplo: ¡En fin! En base a la abundante información sería tonto pensar que lo que ocurrió en el hospital afgano hace pocos días fue un hecho aislado o un acto individual de algún loco infiltrado en las milicias norteamericanas. En cambio, todo parece corresponderse con un patrón de comportamiento que se remonta a décadas atrás y que ha permanecido, en lo esencial, inalterable.

Bajo esta perspectiva puede comprenderse por qué la campaña de "liberación" de Irak en el año 2003 terminó siendo una catástrofe humanitaria de proporciones mayúsculas con un saldo de aproximadamente 1.5 millones de víctimas inocentes. Las armas de destrucción masiva de Saddam que después reconoció el propio gobierno norteamericano que nunca existieron, y su posible relación con el terrorismo que se asumía era responsable del derrumbe de las Torres Gemelas, fueron "mentiras piadosas" para lograr el gran fin: "la libertad". Nuevamente una intervención "humanitaria" de EE.UU. era en nombre de los "valores superiores" que esta nación defiende, valores por cierto que sólo ellos no están obligados a respetar por el sólo hecho de autoproclamarse sus defensores más acérrimos.

Los hechos finalmente han demostrado que la invasión de Irak, como su secuela en territorio libio, generaron el caldo de cultivo propicio para la proliferación de movimientos extremistas. Les aseguro que esta última afirmación no es un invento mío, lo confirmó el mismísimo George W. Bush. Claro que estos movimientos no habrían podido expandir su control y poder si no hubieran sido ayudados desde afuera a través del financiamiento y el entrenamiento militar. Y es en este punto donde la batalla de EE.UU. contra el terrorismo se manifiesta como el retorcido juego de un enfermo psiquiátrico incurable: Ellos son quienes los combaten y al mismo tiempo los sostienen y alientan. Una locura propia de un demente de la peor condición.

Paul Craig Roberts lo expresa sin duda con mayor elocuencia:
El gobierno de EE.UU. crea terroristas invadiendo países musulmanes, destruyendo la infraestructura y matando a numerosos civiles. EE.UU. también crea terroristas instalando gobiernos títeres para que gobiernen a los musulmanes y utilizando los gobiernos títeres para asesinar y perseguir a ciudadanos, como sucede en amplia escala en el Pakistán actual.
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Cuando esta locura estaba llegando a extremos insoportables y empujando al mundo hacia un abismo insalvable, aparece Rusia con la genuina intención de colaborar en el combate contra el Estado Islámico. ¿Cómo se manifiesta esta voluntad? Pues del mejor modo posible. Assad, el presidente sirio, pidió formalmente ayuda a Rusia, y este país, con el permiso del gobierno sirio, ingresó a su territorio para dar soporte aéreo al combate contra los terroristas. Todo dentro del respeto del Derecho Internacional y a la soberanía siria.

Pero esta no es la única vez que Rusia mostró una disposición para colaborar respetando las libertades de otras naciones y con rasgos humanitarios destacables. Durante el conflicto ucraniano (dicho sea de paso conflicto que fue indudablemente provocado por EE.UU. para provocar a Rusia), mientras EE.UU. se encargaba de enviar armamento y entrenar al personal militar ucraniano, Rusia enviaba convoyes con ayuda humanitaria real (alimentos, abrigo e insumos médicos) para las víctimas inocentes de la interminable codicia occidental.

Volviendo a la reciente participación de Rusia en la lucha contra el terrorismo, en pocos días de cooperación rusa en territorio sirio el temible Estado Islámico, esa cosa informe sobre la que no había mucha información concreta pero sí muchos rumores y cada tanto algún video "ilustrativo" con degüellos de víctimas occidentales y cristianas, ha sido duramente golpeado sin saldo de víctimas civiles y forzado a replegarse.

Lo que resulta por demás sorprendente es que EE.UU. estuvo combatiendo por un año al Estado Islámico tratando de convencernos de que la lucha era muy difícil y que nos ajustáramos los cinturones porque la campaña duraría varios años y los iba a obligar a meterse en territorio sirio e iraquí teniendo que soslayar todos los mecanismos internacionales de consenso.

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Ni cosquillas le ha hecho EE.UU. al EI...
El resultado de esta cruzada está a la vista, no sólo no consiguieron disminuir la fuerza de este y otros grupos terroristas asociados, sino que éstos parecen haberse fortalecido y organizado mejor. Esta situación de notable ambigüedad, donde un actor afirma estar haciendo todo lo posible para acabar con un mal al que todos deberíamos temer y, al mismo tiempo, con cada ataque este mal parece crecer y fortalecerse más y más, deja una intensa sensación de engaño. La nación más poderosa del mundo, aquella que tiene un gasto militar casi superior a la suma del gasto militar de todas las demás naciones del mundo, no sólo no pudo con un millar de "locos extremistas", sino que durante su campaña éstos mejoraron su infraestructura y se fortalecieron.

Claro que si nos tomáramos el trabajo de informarnos más y mejor veríamos que esta pretendida paradoja no es tal. Los EE.UU. tienen una agenda oculta que no tiene absolutamente nada que ver con la destrucción del Estado Islámico, de hecho, estos últimos juegan un papel importante en esta agenda, cumplen las veces de punta de lanza para debilitar al legítimo gobierno de Assad y de catalizador para acelerar y justificar el ingreso de las fuerzas occidentales en territorio sirio y desplazar a Assad para finalmente tomar control definitivo de la región y dejar prácticamente aislado a Irán como obstáculo para la dominación total del Medio Oriente. Esto explica por qué los bombardeos estadounidenses al Estado Islámico resultaron siempre en la masacre de inocentes.

¿Entiende ahora cuál es la diferencia entre estas dos naciones? ¿Queda claro qué los distingue? Una, Rusia, busca de verdad, sin dobles raseros ni discursos atestados de hipocresía, una armónica relación entre las naciones del mundo y una convivencia digna y pacífica donde los derechos e intereses de todos sean respetados y las políticas globales sean resultado de un consenso real, no uno impuesto por la fuerza de la amenaza y la extorsión. La otra, EE.UU., busca lisa y llanamente satisfacer su megalomaníaco deseo de dominar el mundo, concretar sus ansias imperiales y doblegar la voluntad de todas las demás naciones del planeta.

Ahora pregúntese y sea franco en la respuesta: un ser humano que se precia de ser una "buena persona", que gusta de la paz, y que quiere ver crecer a sus hijos y nietos en un mundo sano, digno y bello, ¿a quién debería apoyar?

Por último y para despedirme le dejo un regalo (algunas palabras que Putin ha pronunciado al mundo) para que respire algo de aire fresco... pero lo acompaño con un desafío divertido; la consigna es encontrar la que no corresponde...

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