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© AFPLos equipos de rescate trabajan entre los escombros del desastre.
Un total de 70.000 personas o un quinto de la población ha abandonado la ciudad neozelandesa de Christchurch, golpeada por un fuerte terremoto el pasado 22 de febrero, informó la televisión local.

El alcalde de la ciudad situada en la Isla Sur, Bob Parquer, afirmó que los residentes fueron evacuados o se marcharon a otras localidades debido al derrumbamiento de decenas de viviendas y a los cortes de electricidad y agua. Las autoridades elevaron el número de muertos a 163, aunque estiman que la cifra alcance los 220 cuando recuperen todos los cadáveres de entre los escombros en Chrischurch, la segunda mayor ciudad del país con casi 400.000 habitantes.

Sólo 20 cadáveres, incluidos dos israelíes y un tailandés, han sido identificados por la Policía del total de fallecidos procedentes de una veintena de países en el seísmo de 6,3 grados en la escala abierta de Richter. El jueves, las autoridades neozelandesas descartaron que existan supervivientes debajo de los escombros de los edificios derruidos y centraron las tareas en la recuperación de cadáveres.

"Desafortunadamente y dado el tiempo transcurrido, ha llegado el momento de centrar los esfuerzos en la recuperación de cadáveres", dijo el jefe de Protección Civil, John Hamilton, en conferencia de prensa.

Un equipo internacional de 900 personas trabaja en las tareas de rescate de cadáveres, incluidos los de 120 estudiantes chinos y japoneses bajo los muros derrumbados de una escuela de idiomas que se encontraba dentro del edificio de la televisión de Canterbury.

El pasado martes, el primer ministro neozelandés, John Key, se comprometió a reconstruir la ciudad y a crear una comisión de investigación para esclarecer por qué tantos edificios cayeron como castillos de naipes en un área de conocida actividad sísmica.

La reconstrucción costará al menos 12.000 millones de dólares (8.700 millones de euros) y la economía no recuperará el crecimiento sostenido hasta junio, a causa de la catástrofe.

Nueva Zelanda se asienta en la falla entre las placas tectónicas del Pacífico y Oceanía y registra cerca de 14.000 terremotos cada año, de los que 100 y 150 tienen la suficiente fuerza cómo para ser percibidos.