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Las erupciones solares afectan incluso los sistemas de comunicaciones.

Científicos de todo el orbe observan muy de cerca tres erupciones del Sol, cuyos efectos o "eyecciones de masa coronal" golpearon en días recientes el escudo magnético de la Tierra.

Las olas de partículas solares cargadas son el resultado de tres llamaradas solares dirigidas hacia nuestro planeta; entre ellas se encuentra la más poderosa desde 2006, y algunas pudieran interrumpir el funcionamiento de la tecnología.

El evento también provocará que la aurora boreal sea más visible, ya que podrá ser observada desde el norte de Reino Unido.

La Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) informó que tres de las eyecciones de masa coronal estaban en camino hacia la Tierra, como resultado de las erupciones solares registradas el 13, 14 y 15 de febrero.

La llamarada registrada a las 0156 GMT el 15 de febrero fue la más fuerte en cuatro años, según la Agencia Espacial de Estados Unidos (NASA), que monitorea la actividad del Sol.

Las llamaradas solares son originadas por la liberación súbita de energía magnética almacenada en la atmósfera del astro. Sus efectos pueden interferir el funcionamiento de las redes de energía eléctrica, sistemas de comunicaciones y los satélites - incluyendo las señales de navegación satelitales.

En 1972, una tormenta geomagnética provocada por una erupción solar, ocasionó la caída de las comunicaciones telefónicas de larga distancia a través del estado de Illinois, Estados Unidos, y 16 años más tarde, otro fenómeno similar dejó a seis millones de personas en la oscuridad en la provincia canadiense de Quebec.

Lo cierto es que el Sol comenzó a despertarse después de un período de varios años de baja actividad, para emitir eyecciones que se denominan llamaradas de clase X, el tipo más fuerte.

Lanzado hace un año, el Observatorio de Dinámicas Solares de la NASA recogió impactantes imágenes de la estrella, en las que puede observarse un intenso destello de radiación ultravioleta emanada de una mancha solar denominada 1158, en una región muy activa en el hemisferio sur del Astro Rey.

Al tocar el campo magnético terrestre, las erupciones causan un aumento en la actividad geomagnética, lo que posibilita presenciar mayor cantidad de auroras boreales.

Los datos preliminares de la sonda Stereo-B y la nave espacial Soho sostienen que la explosión produjo una eyección rápida, aunque no especialmente brillante, de masa coronal (CME), especie de ráfaga de partículas cargadas lanzadas al espacio.