Las impresoras 3D ganan terreno como un importante logro tecnológico para la civilización humana. No obstante, el mundo animal también goza del progreso de la ciencia aplicada. La historia del gato búlgaro Pooh se hizo viral en las redes sociales. El animal había perdido sus patas traseras en un accidente de tráfico, pero gracias a los médicos ahora sigue viviendo la vida al máximo con unas prótesis biónicas implantadas.

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Las patitas biónicas para el gato Pooh


Pooh ya ha aprendido a moverse con sus patas nuevas. Solo le falta encontrar casa, ya que en este momento el gato vive en un refugio. Y no es el único caso de este tipo. Sputnik ha reunido algunos de los casos más destacados.

El perro Derby nació con las piernas delanteras torcidas. Gracias a la impresión 3D, hoy Derby puede correr y estar sentado como un perro normal.


Asimismo, un tucán de Costa Rica, apodado Grecia, perdió una parte del pico por culpa de unos niños que lo maltrataron. El centro local de rehabilitación tardó casi un año para imprimir un pico nuevo en una impresora 3D.


Un poco más al sur, en Brasil, la tortuga Freddie perdió su caparazón durante un incendio forestal. Los voluntarios le imprimieron uno nuevo y lo pintaron como si fuera de verdad.


Los representantes de la fauna acuática también necesitan ayuda. La delfín Winter perdió su cola después de enredarse entre las cuerdas de una trampa para cangrejos, pero los científicos lograron construir una prótesis para que pudiera nadar.