Es la llamada "asesina silenciosa". Se trata de la presión arterial elevada o hipertensión, uno de los factores de riesgo más importantes que dañan la salud cardíaca.

Pero también es un elemento que se puede modificar, lo que reduce el riesgo de enfermarse del corazón. Para lograr esto, la Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere disminuir el consumo de sal, que es el ingrediente que aporta más sodio a la dieta.

En el caso de Chile, el consumo diario de sal es de alrededor de 10 gramos al día, lejos de la recomendación de la OMS que pide no superar los 5 gramos diarios. Pero ahora una investigación de la Universidad de Boston, que siguió durante 16 años a más de 2.600 hombres y mujeres de entre 30 y 64 años, reveló que una dieta baja en sodio no se asocia con una menor presión arterial.
"No encontramos evidencia de que una dieta baja en sodio tenga un efecto beneficioso en el largo plazo sobre la presión de la sangre", dice la doctora Lynn Moore, autora del trabajo y profesora de la Escuela de Medicina de la U. de Boston.
"Nuestro hallazgo es una prueba adicional de que los límites que se ponen al consumo de sal podrían estar equivocados", agrega.

En tanto, el estudio encontró que quienes tenían un alto consumo de potasio, calcio y magnesio presentaban cifras menores de presión arterial.

El trabajo, que se presentó ayer en el encuentro anual de biología experimental que se realiza en Chicago, Estados Unidos, cuestiona los límites de sodio que recomiendan las actuales guías alimentarias de ese país.

Sigue siendo útil

"La medida de reducir y limitar la cantidad de sal sigue siendo importante para quienes son hipertensos o tienen antecedentes familiares de presión alta", dice la doctora Sonia Kunstmann, cardióloga de Clínica Las Condes. Según explica, en el caso de la persona que es sana y cuyo organismo tiene un buen manejo de la sal, ella no obtendrá beneficios al rebajar este ingrediente.

Pero, efectivamente, cuando se aumenta el consumo de potasio, se ayuda a disminuir la presión arterial, agrega esta especialista.

Para tener una presión arterial normal es necesario que el consumo de sodio sea igual al de potasio. "El problema es que los chilenos consumen el doble de sodio que de potasio, y este desbalance promueve un aumento de la hipertensión", dice Rinat Ratner, directora de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad del Desarrollo.

Si una persona consume más sal, pero también más potasio, los efectos se equilibran y probablemente tendrá una presión normal. "El problema es que la dieta occidental contiene mucho sodio, en productos como pizza o pan, y poco potasio, porque comemos pocas frutas y verduras", dice el doctor Fernando González, nefrólogo y académico de la Universidad de los Andes.