Durante el transcurso de un año, una nave espacial que observaba la Tierra observó cientos de 'destellos' misteriosos en su superficie. Primero pensaron que solo aparecían sobre los océanos, pero los científicos han descubierto que también aparecen sobre la tierra. Ahora una investigación de la NASA cree haber descubierto su origen.
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La Cámara Policromática Terrestre de la NASA (EPIC) a bordo del Observatorio del Clima del Espacio Profundo (DSCOVR) había descubierto 866 destellos similares por todo el mundo desde 2015 hasta agosto de 2016.

"Los misteriosos brillos vistos sobre el océano podían ser simplemente el reflejo de la luz del sol sobre una parte lisa del agua del océano o de algún lago", explica Alexander Marshak, científico ayudante en el DSCOVR. Pero esta explicación no servía para aquellos que aparecían sobre la tierra.

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Imagen capturada por EPIC en la que se muestra uno de los cientos de destellos avistados por la NASA
Marshak explica que, cuando los vio sobre la tierra por primera vez, pensó que incluso podía haber en ese lugar agua, como un lago en el que el sol se estuviese reflejando. "Pero el brillo es bastante grande, así que no podía ser eso", explica.

En la investigación llevada a cabo por la NASA, descubrieron que estos estallidos de luz probablemente tengan una explicación realmente simple: pequeños cristales de hielo flotando horizontalmente en el cielo a elevadas altitudes sobre los que la luz solar se refleja.

Si este fenómeno tan extraño era causado por el reflejo de la luz del sol, los investigadores sospecharon que entonces tendría que darse en zonas concretas de la Tierra: allí donde el ángulo entre el sol y nuestro planeta es el mismo que entre la nave espacial y la Tierra.

Para probar su teoría, los investigadores trazaron los ángulos de los destellos y los analizaron con la EPIC, lo que les permitió medir la altura de las nubes. El análisis reveló la presencia de nubes 'cirrus', compuestas por cristales de hielo, allí donde tenían lugar los destellos.

"Es definitivamente hielo, y seguramente el reflejo del sol incidiendo horizontalmente sobre las partículas", explica Marshak.

Desde los años 90 se conocía la existencia de estos destellos, cuando el famoso astrónomo Carl Sagan los describió por primera vez.

Los investigadores están ahora utilizando esta información para determinar si estos brillos influyen de alguna forma en la cantidad de luz solar que entra en la atmósfera. Los científicos incluso piensan que podrían ser usados para estudiar exoplanetas.