come bien
Esta semana se ha publicado un libro que parece interesante: Come bien hoy, vive mejor mañana (Planeta, 2017). Lo escribe un médico francés, Henri Joyeux, oncólogo especialista en nutrición. Yo he leído el segundo capítulo que ofrece como anticipo El Mundo: La importancia de la agricultura ecológica en la alimentación. Aporta un estudio novedoso que compara alimentos ecológicos con sus iguales en convencional. Los resultados no me han sorprendido.

Y no me ha sorprendido porque ya hemos publicado, con datos de los trabajos científicos de Mª Dolores Raigón, Doctora en Ingeniería agrónoma por la Universidad Politécnica de Valencia y catedrática de química agrícola, que "la alimentación ecológica es mejor, ofrece más nutrientes".

¿Qué es mejor, alimentarse con productos convencionales o ecológicos? ¿Qué dice la Ciencia?

En ese capítulo que cito, Joyeux, hace un aporte importante pues, en colaboración con la doctora Mariette Gerber, directora del Grupo de Epidemiología Metabólica del Instituto Nacional de la Salud y la Investigación Médica (Inserm), han hecho un estudio que pretende ofrecer más datos sobre si los alimentos ecológicos son superioresdesde el punto de vista nutricional a los producidos con otros métodos (lo tenéis en la p. 20 de ese capítulo).

Eligieron veinte tipos de alimentos. En cada uno de ellos se midieron dos o tres micronutrientes que los especialistas consideraban positivos para la salud y otros dos o tres que calificaban de negativos, por ser tóxicos cuando se consumen de manera habitual.

Como explica en su libro este doctor francés:
Para cada producto tóxico, buscamos en la literatura internacional cuáles eran los límites máximos de residuos (LMR) o, en su defecto, los contenidos indicativos (CI), el nivel sin efecto observable (NOEL, por sus siglas en inglés), la ingesta diaria admisible (IDA) y la concentración máxima admisible (CMA), expresada en peso de sustancia por unidad de peso corporal".
Entre esos apetitosos alimentos hubo, quesos, pollo, cerdo, carne de vaca y de cordero, leche, huevos frescos, patatas, lechugas y endivias, tomates, zanahoria, soja, manzanas, aceite de oliva y aceitunas, pan, melocotones, lentejas y guisantes, cebollas y vinos tintos y blancos. Toda una comilona de análisis de nutrientes y tóxicos.

Estos investigadores prestaron especial atención a garantizar que los productos procedentes de las diferentes prácticas de cultivo fuesen comparables, por su lugar de procedencia, su variedad, su grado de maduración, el momento en el que se cosecharon y las condiciones de su almacenamiento y transporte.

Las mediciones, que llevó a cabo el laboratorio Lara, reconocido en todo el mundo, son las que se suelen realizar en la rutina de control de los productos, más las mediciones de los nutrientes especiales, cuya técnica conoce a la perfección ese laboratorio. Cada producto tenía que tratarse en cadenas diferentes para evitar cualquier contaminación.

Por eso se descartó optar por un estudio ciego. Los nutrientes medidos se seleccionaron en función de sus propiedades probadas o probables desde el punto de vista de la fisiopatología humana.

A partir de la p. 32 del capítulo tenéis detallados productos por producto los resultados. Permitidme que os emplace a leerlos por vosotros mismos pues se haría engorroso el post si los describo aunque sea por encima.

La rigurosa metodología, eso sí, permitió obtener resultados de calidad. ¿Y qué sugieren?:
Que los alimentos procedentes de la agricultura ecológica son mejores, desde el punto de vista cualitativo, que los de la agricultura convencional. Las diferencias se aprecian en varios ámbitos:

a. En nueve de once alimentos (81 por ciento de los casos), los productos AE presentan una mayor cantidad de micronutrientes de gran calidad.

b. Al medir los nitratos se ha comprobado que estos están siempre más presentes en los alimentos AC [los convencionales. Los nitratos tiene un efecto perjudicial para la salud].

c. Una de las diecinueve muestras (cinco por ciento) AE analizadas contiene xenobióticos [tóxicos], frente a cuatro de las dieciséis muestras (veinticinco por ciento) AC. Una de las diecinueve muestras (cinco por ciento) AE analizadas contiene cadmio, frente a una de las dieciséis muestras (seis por ciento) AC".
Sí, a mí también me ha sorprendido que haya tóxicos en alimentos de agricultura ecológica, con probabilidad será porque su cultivo se ha hecho cerca de cultivos convencionales pero esto no se explica.

¿Alguna conclusión más?:
Es cierto -explican sus autores- que este estudio, el primero en su clase, solo abarca un ámbito limitado: veinte alimentos producidos en una misma región, en concreto Languedoc-Rosellón. Sin embargo, nuestras conclusiones preliminares nos permiten ya afirmar que hay que avanzar más en la producción bio. Podría introducirse un etiquetado AE del producto acabado, de forma que la agricultura ecológica no se certifique únicamente a nivel del proceso agrícola en sí, sino también, e incluso en mayor grado, del resultado obtenido con él".