Una de las mayores carencias nutricionales en todo el mundo es el hierro, sobre todo entre las adolescentes y las mujeres. En los países ricos también se produce esta anemia generalizada, aunque por razones diferentes a los países pobres: muchas chicas deciden hacerse vegetarianas.

Las autoridades sanitarias están reportando un incremento de casos de anemia en el sexo femenino. Existe para ello una razón biológica, que es que sus cuerpos necesitan un gran aporte de hierro (de 8 miligramos a 15 miligramos) cuando empiezan a menstruar. Pero también contribuye a ello el auge de las dietas vegetarianas. El motivo: si bien hay muchas fuentes de hierro vegetarianas, la mayoría que adoptan esta conducta no suelen alimentarse de ellas.

La situación varía en función de la economía. Así, en el Tercer Mundo el déficit de hierro causa una de cada cinco muertes en el parto, a menudo debido a una hemorragia y a que una mujer embarazada necesita el doble de hierro que una adolescente. En los países en desarrollo, como lo es Camboya, la anemia está particularmente extendida: casi el 50% de las mujeres y los niños la sufren y su causa principal es la deficiencia de hierro.

No en vano, la anemia es el problema nutricional más común del mundo y afecta principalmente a mujeres en edad de procrear, adolescentes y niños. Lo que resulta chocante es que estos problemas tengan lugar en países como Suecia, donde no hay razones económicas para restringir la alimentación. Según una encuesta de 2001, por ejemplo, el 40% de las adolescentes suecas de entre 15 y 16 años tenían reservas de hierro reducidas, y también ocurría con un 15% de los adolescentes.

En los países desarrollados, la falta de hierro no supone el mismo riesgo para la salud que en otros lugares, pero provoca cansancio, dolores de cabeza y reducción de las habilidades cognitivas.

Una tendencia creciente

El problema es que hay pocas fuentes de hierro vegetarianas (porque no, las espinacas no tienen demasiado hierro, ni tampoco las lentejas). Las principales se encuentran en su mayoría fuera de este tipo de dieta. Por orden, el alimento con mayor proporción de hierro serían los berberechos -que contienen 260 miligramos por cada 100 gramos-, el pimentón -con 236 miligramos por cada 100 gramos-, o la morcilla -con 300 miligramos cada 100 gramos-. También son buenas fuentes de hierro la carne roja y el hígado de pollo. En cualquier caso, si tomamos té o café, la absorción del hierro se ve reducida.

En otras palabras: si una chica deja de comer carne y además toma té (una combinación bastante de moda) puede empezar a sufrir anemia. Sobre todo porque son las chicas las que mayoritariamente adoptan movimientos como el veganismo o el vegetarianismo: En Estados Unidos, el 79% de veganos son mujeres, y el 59% de vegetarianos, también.

Si a ello sumamos las necesidades biológicas vinculadas con la menstruación, y el hecho de que muchas adolescentes están a dieta, el resultado es catastrófico. Por esa razón, en verano, cuando nos sometemos a dietas hipocalóricas muy desequilibradas para bajar peso, la famosa 'operación bikini', los casos de anemia se disparan.

Sin embargo, sí hay formas de combatir la anemia desde este tipo de dietas. En el caso de que se adopte este estilo de vida hay que procurar buscar fuentes vegetarianas de hierro, que no abundan o que no se ingieren por ignorancia, tales como los frutos secos, las semillas de calabaza, la verdura de hoja, las yemas de huevo, las judías o el pan integral. Hay que tener en cuenta que las fuentes de hierro que no proceden de la carne se absorben más lentamente, lo que hace necesarias mayores concentraciones.

Tampoco la delgadez parece ser un factor de riesgo para sufrir anemia, porque no se trata sólo de ingerir pocas calorías, sino qué tipo de alimentos. De hecho, hay estudios que sugieren que las chicas con sobrepeso tienen mayor probabilidad de sufrir anemia. De hecho, tener sobrepeso puede ser tanto la causa como la consecuencia de la anemia: algunos de sus síntomas son el cansancio y la debilidad, piel pálida, rápidos latidos del corazón y soplo cardiaco (detectado por el médico durante un examen), irritabilidad, inapetencia, vértigos y mareos. En este estado es normal que nadie decida hacer ejercicio regularmente, amén de que la falta de hierro también parece ralentizar el metabolismo mediante una reducción de los niveles de carnitina.

La anemia es común, a veces no detectable si no se acude a un médico, y además creciente debido a las modas nutricionales. Es por eso por lo que deberíamos tener más cuidado que nunca.