La mayoría de los mamíferos, incluyendo los perros y gatos, camina poniendo sobre el suelo primero la punta de los pies y luego el talón. El ser humano suele tener una forma de andar diferente, del talón a la punta. No obstante, un experto en reconstrucciones históricas apunta que esto no siempre fue así.
Hoy en día, las personas adultas suelen sentirse cómodas al caminar posando primero sobre el suelo el talón y luego la punta del pie. Sin embargo, Roland Warzecha, un experto en reconstrucciones históricas, ha explicado que hasta la Edad Media nuestros antepasados caminaban de otra manera. ¿Por qué?

Antes que nada, es importante señalar que no hay una forma correcta de pisar. Así, al dar los primeros pasos, los bebés suelen caminar usando el patrón 'punta-talón'. No obstante, con el tiempo, la inmensa mayoría cambia hacia el patrón 'talón-punta'.

Según un estudio realizado en la Universidad de Arizona y publicado en la revista Journal of Experimental Biology, el patrón común 'talón-punta' es el de mayor eficacia al caminar con un paso largo sobre una superficie plana y regular. Esto nos ayuda a mantener una velocidad constante, gastando hasta un 10% menos de energía en comparación con el de 'punta-talón'.

Además del ser humano, esta manera de caminar es también habitual para los osos y algunos simios antropomorfos -o grandes simios-.

Sin embargo, las cosas cambian cuando nos enfrentamos a otras situaciones. Así, a modo de ejemplo, cuando lo primordial es mantener el equilibrio, solemos pisar con toda la planta del pie a la vez. Mientras, cuando necesitamos mantener altas velocidades o queremos pasar desapercibidos, solemos plantar sobre el suelo solo las puntas.

Una combinación de factores que nos obliga a apoyar la punta de pie antes que el talón, es el caminar descalzo sobre un terreno irregular, sucio y con obstáculos. Es aquí donde debemos volver a las observaciones de Roland Warzecha. Según el especialista, hasta la Edad Media, esa eran las condiciones en las que vivían las personas.

Antaño, el calzado no era mucho más que una especie de calcetín de cuero o piel, por lo que las irregularidades del suelo se sentían en los pies más que hoy en día. Por ello, nuestros antepasados solían pisar primero con la puntera del pie, sintiendo cómo era la superficie que pisaban y retirando el pie a su conveniencia.

Para bien o para mal, la industria del calzado moderno, con suelas duras y tacones altos, y la pavimentación de las vías han cambiado nuestra manera habitual de caminar.