Desde que las protestas sociales tomaron las calles de las Américas, cientos de monumentos y estatuas yacen en los pisos y ríos de decenas de ciudades. Conquistadores europeos y esclavistas han sido derribados por los manifestantes, en pos de resignificar los espacios públicos y reescribir la Historia oficial.
Cristobal Colon Miami
© AP Photo / Lynne Sladky
América Latina ha sido escenario de cientos de protestas en pos de mejores condiciones de vida que ni la pandemia de COVID-19 ha podido frenar. En ese contexto, y especialmente a partir de 2019, los manifestantes exigen que en los espacios públicos no se glorifique a déspotas, hombres cuyo legado se construyó sobre el racismo, esclavitud, conquista, genocidios y violencia.


Comentario: Lo que estos manifestantes no se han molestado en hacer es educarse acerca de la verdadera naturaleza de la presencia española en América, se han dejado llevar por una interpretación ideológica de la misma, la cual tenía el propósito de quebrar el poderío español en el siglo XIX.


¿Qué pasa en Colombia?

En Colombia, que desde finales de abril de 2021 es escenario de nuevas protestas, se han tirado abajo estatuas de conquistadores y esclavistas extranjeros y locales. En 10 días (entre el 28 de abril y el 7 de mayo) se contaron al menos 8 estatuas en el piso.Durante el alba del 28 de abril en Cali, los indígenas Misak derribaron la estatua de Sebastián de Belalcázar, considerado el fundador de la ciudad, y por los indígenas como genocida.

Nacido en la Corona de Castilla en 1480, fue declarado gobernador propietario vitalicio de Popayán en 1540, una de las ciudades que fundó, entidad administrativa y territorial de la Nueva Granada. Murió en Europa en 1542.


En septiembre de 2020, también en el marco de una protesta nacional contra el Gobierno de Iván Duque, los indígenas ya habían tirado al suelo la estatua del conquistador español en Popayán.

Uno de los vídeos que más ha circulado en las redes sociales es el registro del momento en que los Misak tiraron la estatua de Gonzalo Jiménez de Quesada.

También al fin de la madrugada, el 7 de mayo los indígenas Misak la tumbaron con cuerdas de de la plazoleta del Rosario en el centro de Bogotá (centro-norte).

Jiménez de Quesada es considerado por el Estado colombiano como el fundador de la ciudad, y por el Movimiento Alternativo Indígena y Social MAIS, como un genocida. Fue un español nacido en 1509, que tres décadas después conquistó el territorio al que llamó Nuevo Reino de Granada, en la actual Colombia, y fundó, entre otras, la ciudad de Bogotá. Murió allí en 1579.


Para los indígenas, Jiménez de Quesada representa "muerte, represión y saqueos", y "genocidio y violaciones de indígenas", según dijeron a la prensa local el gobernador del Cabildo Misak en Bogotá, Miguel Morales, y la líder del pueblo Camsá (o Kamëntsá), Sandra Chindoy. El gobernador agregó que su figura les recuerda la "humillación" sufrida por las mujeres indígenas, y "la guerra".


Comentario: Tal vez al señor Morales se le olvida de donde viene su apellido y a los dos se les olvida que los pueblos indígenas presentes en Colombia antes de la llegada de Jiménez de Quesada no eran una utopía conectada a la naturaleza que vivían en paz los unos con los otros. Existían rituales caníbales que tenían a las poblaciones indígenas en un nivel de crecimiento negativo.

A los dos también se les olvida que sin el esfuerzo español, ninguna de sus culturas e historias habría sido preservada hasta el 2021.


Por una descolonización de América Latina

En Chile, donde en octubre de 2019 comenzó una revuelta social sin precedentes en la historia reciente del país, fueron varios los espacios públicos rebautizados o intervenidos.

Quizá uno de los monumentos más intervenidos en el país — y en América Latina — haya sido el del general del Ejército, Manuel Baquedano (1823-1897), considerado por algunos héroe de la Guerra del Pacífico (1879-1884) contra Bolivia y Perú, y por otros genocida del pueblo mapuche.


El famoso monumento en el que se lo ve a caballo está en Santiago de Chile, en la plaza que llevaba su nombre pero los protestantes decidieron rebautizar como Plaza Dignidad, el centro de las protestas. Fue erigido en 1928 durante la dictadura de Carlos Ibañez (1972-1931) para glorificar el papel del Ejército en la sociedad, una época en que los chilenos demandaban justicia social.

Durante meses, después de cada viernes de manifestaciones, el Gobierno de Sebastián Piñera ordenaba repintar la escultura, hasta que el viernes 12 de marzo, tomó la decisión de retirar el monumento de manera temporal, para restaurarlo. Piñera hizo levantar un muro de acero de tres metros de altura alrededor del pedestal, y dispuso de un contingente de policías militarizados y carros blindados de manera permanente para cuidar a la base sin estatua.

Entre diciembre 2019 y febrero de 2020, el Consejo de Monumentos Nacionales de Chile elaboró un catastro de los monumentos intervenidos, y halló que:

De los 1.617 monumentos nacionales del país — lugares, ruinas, construcciones — , al menos 940 habían sido alterados con desde rayas, hasta quebrazón de vidrios y amagos de incendio.

De los 643 monumentos públicos, como esculturas, bustos, monolitos, inscripciones y placas, 413 habían sido intervenidos. Se encontraron desde rayas, hasta incendios y/o derribamiento de estatuaria, entre otros.

En otras partes de la región, las estatuas de Cristóbal Colón (1451-1506) han sido de las más derribadas. El legado del italiano que se dice "descubridor" de América, está relacionado más con el sometimiento de los pueblos indígenas americanos y los posteriores genocidios, que con el "heroísmo" en la hazaña que se le atribuyó tras llegar al continente.


Comentario: El párrafo anterior es una muestra clara de la ceguera que se encuentra detrás del fenómeno del derribo de las estatuas. Las declaraciones sobre sometimiento no son ciertas si tomamos en cuenta que muchos indígenas adoptaron su hispanidad de manera voluntaria, y la idea de un genocidio no tiene sentido si consideramos la población indígena antes de la llegada de Colón y la población indígena después de la declaración de independencia de la Corona.


En 2020 se registraron derribamientos de estatuas de Colón en Chile, Argentina, México, Venezuela y Bolivia.

En México una diputada pidió retirar las estatuas de Colón y del conquistador Hernán Cortés, y cambiar los nombres de las calles que llevan sus nombres. "Colón cometió atrocidades como la mutilación a los indígenas que no pensaban igual que él. También ordenaba asesinatos brutales de los nativos que se atrevían a revelarse contra sus abusos, a quienes incluso ordenaba desmembrar y exhibirlos ante el pueblo para mantenerlo amedrentado", dijo en ese entonces la diputada Teresa Ramos, del Partido Verde.


Comentario: Sin mostrar evidencia.


La iniciativa del Partido Verde no prosperó, y todavía se pueden ver las calles y esculturas de los conquistadores en el país.

Desde 1921 el "descubridor" de América tuvo un lugar privilegiado en Buenos Aires, Argentina: su figura se erguía detrás de la Casa Rosada, en la plaza que lleva su nombre. Pero en 2013, el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner (2007-2015) decidió retirarlo de ese sitio, y sustituirlo por la escultura de bronce de la independentista Juana de Azurduy (1780-1862), un monumento que obsequió a Argentina el entonces presidente boliviano Evo Morales (2006-2019).

El Gobierno de Mauricio Macri (2015-2019) movió la estatua de la luchadora a la plaza del Correo, a unos pocos metros. Y reubicó la de Colón en 2017 frente al Río de la Plata, cerca de uno de los aeropuertos de la ciudad.

También en Buenos Aires, distintas organizaciones han pedido remover el monumento de Julio A. Roca (1843-1914), que se yergue desde 1935. El militar fue el perpetrador de la Conquista del Desierto, una campaña expansionista realizada en la Pampa y la Patagonia entre 1878 y 1885 en la que se arrebataron tierras a los pueblos indígenas.


Comentario: Por un argentino, no un español, es decir una persona para quien la política de la Corona española no era su ley. Una persona que llegó a su posición luego del esfuerzo que buscó desintegrar a España en decenas de pequeñas naciones.


En Estados Unidos, adiós a Colón

Decenas de estatuas de esclavistas se tiraron al piso durante las protestas antirracistas que comenzaron en Estados Unidos en mayo de 2020, y que se multiplicaron en el mundo a lo largo del año. Entre ellas, la de Colón.

Su figura fue derribada en Saint Paul, Minnesota, y en Richmond, Virginia, y otra escultura suya fue decapitada en Boston. A decir verdad, los ataques a esculturas de Colón fueron un verdadero fenómeno en EEUU durante las protestas. Solo entre el 11 y el 18 de junio fueron atacadas otras 12 esculturas del navegante.

Esa no fue la primera vez que en Estados Unidos se desafió el relato construido en torno a la figura de Colón. En 2018 la estatua de Colón fue retirada del centro de Los Ángeles, en California, "como un acto de justicia reparadora para los habitantes originarios". Casi enseguida después, la estatua de Colón ubicada en el popular Paseo del Prado de La Paz en Bolivia, amaneció grafiteada con una leyenda: "Colón genocida".