
Estas medidas han desatado numerosas manifestaciones por atentar, según los ciudadanos, a sus derechos básicos y suponer una discriminación para aquellos no vacunados, ya sea por temor o por negarse a recibir la vacuna. La polémica está servida, pues, en el otro extremo, están quienes también defienden que debería ser obligatoria para toda la población.
Entretanto, el mundo suma ya más de 202 millones de casos por la enfermedad, que ha provocado la muerte de más de 4,2 millones de infectados. Ante este panorama, más de 4.300 millones de personas han recibido vacunas, de acuerdo a las cifras de la Universidad Johns Hopkins.
Miles de personas se manifiestan en toda Francia contra las medidas de Macron
La legislatura de Emmanuel Macron al frente del Elíseo ha estado marcada por las manifestaciones. En esta ocasión, y como cuarto fin de semana consecutivo, son miles las personas que protestaron en contra del certificado sanitario para entrar en lugares cerrados como bares o restaurantes, al igual que por el resto de medidas para frenar el avance de la variante Delta en el país.
Según el Ministerio del Interior francés, más de 200.000 personas se manifestaron en toda la nación contra una medida que tiene el visto bueno del Consejo Constitucional y que entrará en vigor el próximo lunes 9 de agosto. El certificado sanitario que acredita estar vacunado o ser negativo en coronavirus ya existe desde el pasado julio, pero ahora se extenderá a bares, restaurantes y numerosos lugares públicos.

Lo que comenzaron como protestas de ciudadanos negacionistas o anti-vacunas se han convertido en una amalgama de ciudadanos de diversa índole, incluidos políticos y partidarios de la ultraderecha. Pero también muchos ciudadanos que ven en la medida un ataque a sus derechos fundamentales.
"Somos ciudadanos responsables, absolutamente comprometidos en la defensa de nuestros derechos fundamentales y de nuestras libertades. Somos irreprochables, estamos unidos y sin etiquetas políticas", señaló Sophie Tissier, del colectivo 'Paris pour la Liberté'.
En el Congreso, la medida ha tenido también la oposición de la izquierda, asumida por el partido La Francia Insumisa. Mientras, Macron, que está de vacaciones, se mantiene firme en sus medidas y se apoya en que han sido votadas constitucionalmente en el Parlamento.




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