La renuncia de Alexander Schallenberg se produce después de que Sebastian Kurz, el ex canciller y líder de su partido, haya anunciado su retirada de la política.
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Alexander Schallenberg, ex canciller de Austria.
El canciller de Austria, Alexander Schallenberg, ha presentado este jueves su dimisión, después de que Sebastian Kurz, el líder de su partido, el Partido Popular Austríaco (OVP), haya anunciado su retirada de la política. El político se convierte así en el jefe de Gobierno de menor duración en la historia de la república austríaca: 52 días en el poder.

Schallenberg, al que muchos han criticado por no tener un perfil propio y parecer más bien un títere de Kurz, adelantó el jueves que renunciaría a la cancillería "tan pronto como se establezca el rumbo pertinente dentro del partido". La prensa de Austria ya señalaba por la mañana al ministro del Interior, Karl Nehammer, como el posible sucesor de Kurz al frente de la formación política.

"No es mi intención y nunca ha sido mi objetivo asumir la función de líder del partido", ha indicado en una declaración escrita, antes de señalar que, a su juicio, las oficinas de jefe del Gobierno y líder del partido gobernante "deben ir de la mano". Según publica el diario 'Kronen Zeitung', Nehammer podría asumir el liderazgo del OVP y ser designado canciller este viernes. En caso de confirmarse su designación, será el sexto jefe de Gobierno de Austria en los últimos cinco años, algo inusual en un país donde el consenso y lo previsible es un valor político fundamental.

Desplome en las encuestas

Al contrario que Schallenberg, Nehammer cuenta con un gran respaldo dentro del partido y cuenta con un perfil propio muy marcado. El antiguo militar profesional es un estrecho aliado de Kurz, fue secretario general del partido y artífice de la política de línea dura frente a la migración, con la que el ÖVP ganó las dos últimas elecciones parlamentarias, en 2019 con el 37,5%.

Según las últimas encuestas, realizadas tras la dimisión de Kurz en octubre, el ÖVP ha caído en la intención de voto hasta el 23%, por detrás del partido socialdemócrata SPÖ, con el 26%. Estas turbulencias políticas se producen en medio del más reciente confinamiento en vigor desde el pasado de 22 de noviembre para frenar la cuarta ola de la pandemia del coronavirus que ha golpeado al país, uno de los más ricos de la Unión Europea (UE).