Traducido por el equipo de SOTT.net
society
Es realmente asombroso

Antes de la covid, tenía un mapa mental de cómo funcionaba la sociedad. La covid destruyó esa imagen. La covid reveló la sociedad tal y como es en realidad, y es impactante. Esto es lo que he aprendido sobre la sociedad en los últimos tres años y medio:

1. La clase dirigente es psicótica

Bill Gates, Klaus Schwab, Albert Bourla, etc. se deleitan matando gente, causan carnicerías sólo para superar su propia adaptación hedónica, y son completamente incapaces de la empatía o autoconciencia. Disponen de enormes recursos para moldear la sociedad (y las tecnologías de la persuasión se han vuelto increíblemente poderosas). Pero estas personas son completamente inmorales, así que tuercen la sociedad hasta convertirla en un paisaje infernal que les proporciona un entretenimiento sádico sin fin.

2. Nuestras instituciones meritocráticas son casi totalmente fraudulentas

Las Ivy Leagues vendieron a los estudiantes a su cargo a la industria farmacéutica y no dijeron nada sobre el completo colapso de la democracia liberal.

El Comité del Premio Nobel concedió los premios más valorados a los inventores de la tecnología que creó el SARS-CoV-2 y a los científicos que crearon las peores vacunas de la historia de la humanidad.

Tony Fauci, un asesino de masas a la altura de Pol Pot y Stalin, recibe habitualmente premios por "defender la ciencia" y "decir la verdad al poder".

A estas alturas, ninguna de estas instituciones es capaz de pensar de forma independiente. Lo cual es sorprendente. Se supone que estas personas son inteligentes, las mejores. Pero no lo son. Son lo contrario a inteligentes. La intelligentsia está deformada, un puño de garras sujetando constantemente un anillo de oro.

3. La economía estadounidense siempre se ha basado en el genocidio y sigue basándose en el genocidio

Genocidio de los africanos a través del Paso Medio; genocidio de los pueblos indígenas a través del Destino Manifiesto; genocidio de los pueblos de Guatemala, Vietnam e Indonesia a través del neocolonialismo; y ahora genocidio de los estadounidenses de a pie a través de las vacunas.

La economía mundial solía funcionar de la siguiente manera: los hombres blancos de EEUU y Europa disfrutaban de la democracia liberal mientras que los militares de estos países utilizaban la violencia para adquirir recursos y crear mercados en África, Asia y América Latina.

Pero ahora ya no quedan nuevas tierras que conquistar, por lo que el imperio está colonizando los cuerpos, las células y el ADN de los ciudadanos de a pie de EEUU y Europa. Como antes, los agentes del imperio afirman que nuestros cuerpos son terra nullius y que ellos han llegado para proporcionarnos la civilización.

4. La mayoría de la gente prefiere morir antes que pensar por sí misma y arriesgarse a ser excluida de la sociedad mayoritaria

La televisión les dijo que hicieran cola en los aparcamientos de los estadios para vacunarse y así lo hicieron. Intuían que era peligroso, muchos no querían hacerlo, pero la idea de ser tachados de antivacunas les aterrorizaba más que la posibilidad real de quedar discapacitados o morir a causa de la inyección.

Así que se la pusieron una y otra vez, estas inyecciones no marcaron ninguna diferencia en detener la covid, y ahora mucha de esta gente está lidiando con lesiones de por vida debido a esta ridícula ciencia basura.

Lo mismo ocurre con el autismo. Muchos padres prefieren tener un hijo autista a que sus amigos, vecinos y colegas les llamen antivacunas.

5. Ya vivimos en Matrix. La gente ya está esclavizada por un culto a la muerte

La televisión, redes sociales, servicios de streaming y videojuegos tienen un control asombroso sobre las mentes y cuerpos de las personas en este momento. Si añadimos Door Dash, Taco Bell, Domino's, alcohol, juego (con apuestas por teléfono en todo el país para los principales deportes), porno y drogas (prescritas y callejeras), Estados Unidos ya está esclavizado por un culto a la muerte más asesino que Jim Jones.

Natasha Dow Schüll, en su brillante libro Adicción por diseño: Las máquinas de juego en Las Vegas escribe:
El ritmo mecánico del juego electrónico (máquinas tragaperras) arrastra a los jugadores a un estado de trance que denominan "zona de máquina", en la que se desvanecen las preocupaciones cotidianas, las exigencias sociales e incluso la consciencia corporal. Una vez en la zona, los ludópatas no juegan para ganar, sino sólo para seguir jugando el mayor tiempo posible, incluso a costa del agotamiento físico y económico. En el juego continuo de las máquinas, los jugadores buscan perderse a sí mismos, mientras que la industria del juego busca el beneficio.
(Me quito el sobrero ante Matthew Crawford por mencionar este libro).

Todos los medios electrónicos se basan ahora en este modelo. Matrix llega a casi todos los hogares, bolsillos y carteras de Estados Unidos.

6. Los dos principales partidos políticos, republicano y demócrata, son amorales y sólo les importa el poder

Hay 535 miembros en el Congreso. Sólo 20 (menos del 4%), todos republicanos, tienen la más mínima comprensión de la iatrogenia que nos rodea. Los partidos políticos existen para reproducirse. Los cargos electos sólo escuchan a los donantes. Cuanto mayor es la contribución a la campaña, más escuchan. Nuestro sistema político es totalmente transaccional: una máquina expendedora para los muy ricos sin ningún sentido de propósito nacional.

7. La medicina alopática, la salud pública, la OMS, la FDA, los CDC y los NIH no tienen arreglo

Cualquier organismo centralizado de toma de decisiones puede ser y será capturado por la industria. Así que las asociaciones profesionales, sociedades médicas, agencias reguladoras y estándares de atención están todos capturados y diseñados para producir los máximos beneficios para la gran farmacia; al diablo la salud del paciente.

La medicina alopática occidental, tal como está constituida actualmente, es la práctica formalizada de la barbarie médica.

8. La ideología crea la realidad

Se dice tan a menudo que ya es un tópico: interpretamos la realidad a través de la lente de la ideología (visión del mundo, suposiciones, etc.). Pero es absolutamente cierto.

Piensa en esta actuación diaria de obediencia ritual:
  • Una persona vacunada contrae covid. Habría sido peor sin ella®.
  • Un covidiano desarrolla miocarditis tras la inyección. Pero contraer covid habría sido aún peor®.
  • Un covidiano se pone un "refuerzo". Gracias a Dios por las inyecciones actualizadas®.
  • Un covidiano muere por la vacuna. Coincidencia®.
La realidad es que la vacuna no funciona, es tóxica, nunca será buena contra un virus respiratorio que evoluciona rápidamente y es mortal. Pero en todos los casos la ideología suministra la "realidad" creída que suplanta a la verdad.

Sigo pensando que existe una realidad objetiva que se puede conocer, pero maldita sea, es difícil o casi imposible conseguir que la gente le preste atención.

9. Religión

Muchos estadounidenses adoran el dinero, las celebridades, el placer, la seguridad, la ciencia basura, el poder, la ilusión de control, etc., básicamente cualquier cosa que no sea lo divino.

10. Pero aquí está la buena noticia: la convicción personal es el baluarte contra la tiranía

La directora de ensayos clínicos Brook Jackson se convirtió en una denunciante que reveló los crímenes de Pfizer.

Jeffrey Tucker, libertario iconoclasta, creó un grupo de reflexión independiente que rápidamente se convirtió en un faro mundial de la libertad.

La madre guerrera y diseñadora web Liz Willner (y amigos anónimos) crearon OpenVAERS, que recibe más tráfico que la base de datos WONDER de los CDC.

El abogado corporativo Aaron Siri siguió su conciencia y construyó un bufete que es el mejor defensor de la libertad en el mundo.

Chelsea Green, más conocida por sus libros sobre agricultura ecológica y de autosuficiencia, publicó muchos de los textos fundacionales de resistencia covid (incluidos libros de Karina Reiss & Sucharit Bhakdi, Mattias Desmet y Naomi Wolf).

La madre guerrera Amy Bohn convirtió la Protección de los Derechos Educativos de los Niños (PERK, por sus siglas en inglés) en una fuerza legislativa de base que ahora está derrotando malos proyectos de ley en el estado más azul del país.

Del Bigtree, antiguo productor de televisión de Hollywood, creó un programa sobre libertad médica que ahora tiene más espectadores por episodio que la CNN.

La documentalista Stefanie Spear creó The Defender for Children's Health Defense, que ahora tiene más lectores (por la cobertura covid) que el New York Times.

La abogada inmobiliaria neoyorquina Bobbie Anne Cox convenció al Tribunal Supremo de Nueva York para que anulara la política de campos de cuarentena del Departamento de Salud del Estado de Nueva York.

Hay miles de ejemplos más como este de los últimos años (por favor, añade tus favoritos en los comentarios). El ingenio de la resistencia no tiene parangón.

Cuanto más pienso en ello, más sorprendente me parece esta historia. En respuesta a la covid, Harvard, Princeton y Yale fracasaron. La FDA, los CDC y los NIH fracasaron. MSNBC, CNN y Fox News fracasaron. El New York Times, el Washington Post y The Economist fracasaron. Fracasaron la AAP, la AMA y el ACOG.

Y un grupo de estadounidenses de los que la mayoría de la gente nunca había oído hablar se apresuraron a las barricadas y hasta ahora han luchado contra el gigante farmacéutico fascista hasta un punto muerto. Todavía nos queda un largo camino por recorrer, pero estas historias de heroísmo individual frente a la tiranía farmacéutica son increíbles.

Vaya, este artículo empezó con la píldora roja, luego pasó a la píldora negra, ¡pero acabó con la píldora blanca! Así es el viaje emocional de un luchador de la resistencia.
Bendiciones a los guerreros. 🙌

Oraciones para todos los que luchan por detener la iatrogenia. 🙏

Hurras por todos los que construyen la economía alternativa que nuestros corazones saben que es posible. ✊

En los comentarios, por favor, hazme saber lo que has aprendido sobre la sociedad en los últimos tres años y medio o cualquier otra cosa que esté en tu mente.

Como siempre, agradeceré cualquier corrección.