Traducido por el equipo de SOTT.netLa guerra continúa y las cosas van mal para Kiev sobre el terreno: Rusia avanza sin cesar por el frente, capturando dos pueblos al día.

© public domainAviones • Aeropuertos rusos bajo ataque
Primero los hechos, hasta donde se conocen, luego las opiniones personalesEs 1 de junio de 2025.
Cinco aeropuertos rusos (Olenya, Belaya, Diaghilev, Ivanovo y Ukrainsk)
han sido atacados, y Ucrania se atribuye la responsabilidad. Los objetivos eran bombarderos estratégicos utilizados en el conflicto ucraniano para lanzar misiles convencionales, pero que también forman parte de la llamada "tríada nuclear" rusa.
Según Ucrania, la operación fue el resultado de más de un año y medio de preparativos: cientos de componentes de drones fueron introducidos en territorio ruso, almacenados en un depósito de Cheliábinsk (no lejos de la frontera con Kazajstán, por donde presumiblemente entraron), ensamblados, cargados en estructuras de madera y luego en camiones que se dirigieron a las inmediaciones de las bases.
Desde allí, los drones eran lanzados contra las aeronaves. Es poco probable que los conductores de los camiones supieran lo que transportaban (uno de ellos fue encontrado muerto, asfixiado con una brida de electricista). Se trata de un escenario familiar, como en el caso del camión que explotó en el puente de Crimea, un incidente que quedó envuelto en el silencio, dado el bochorno que siguió, a pesar de que la verdad era descaradamente obvia.
Fuentes ucranianas citadas por los medios occidentales minutos después del ataque hablaban de 40 aviones destruidos, entre bombarderos, aviones de carga y aviones de reconocimiento.
Zelensky habló entonces de una pérdida del 34% de la flota, es decir, 23 aviones de un total de unos 70 (si las cifras conocidas son fiables, dado que la cifra exacta es clasificada). Los vídeos disponibles, de fuentes ucranianas, muestran cinco Tu-95 alcanzados (cuatro en Olenya, uno en Belaya), dos Tu-22M3 (ambos en Belaya) y un avión de transporte An-12 (en Olenya).
Otro vídeo muestra dos incendios en Belaya, pero no está claro qué está ardiendo. Es posible que haya más daños, pero la
falta de imágenes dificulta la verificación. Rusia no suele tener problemas para difundir vídeos de este tipo. Habrá que esperar a las imágenes por satélite para obtener cifras más precisas. El número "cuarenta" puede ser más bien un objetivo inicial. Sin embargo,
parece que en tres de los cinco aeropuertos, incluido el muy importante de Riazán, el ataque fue interceptado: en un caso, los drones incendiaron el camión que los transportaba; en otro, los civiles de un área de servicio se subieron al vehículo para impedir el despegue de los drones tras darse cuenta de lo que estaba ocurriendo.
¿Un incidente aislado o el punto de no retorno?En cuanto al alcance de la acción,
se trata probablemente de un incidente aislado, que posiblemente será mencionado en los libros de historia. Es difícil repetir una operación de esta magnitud: la red logística ya se ha visto comprometida y, aunque los daños son graves, no han sido tan devastadores como se esperaba, como lo habrían sido si el ataque hubiera tenido éxito en los cinco aeropuertos.
También hay que señalar que, a pesar de sus pérdidas,
Rusia sigue teniendo un número suficiente de bombarderos y, hasta la fecha, nunca ha desplegado más de 18 al mismo tiempo (y sólo una vez, en diciembre de 2023). Por lo tanto, la idea de que la aviación estratégica rusa está ahora fuera de juego parece bastante frágil, al igual que la idea de que el hundimiento del
Moskva impidió a la flota del Mar Negro seguir lanzando misiles Kalibr.
Sin embargo, el éxito es innegable desde el punto de vista mediático (eclipsando otros eventos, como los atentados ferroviarios de anoche, con víctimas civiles que pronto se olvidarán)
y también desde el punto de vista militar, ya que se trata de aviones caros, tecnológicamente complejos y difíciles de sustituir, aunque estén parcialmente obsoletos.
Estratégicamente, está justificado que Ucrania ataque cualquier activo militar ruso, especialmente los utilizados para bombardearla. El hecho de que formen parte de la tríada nuclear es irrelevante, ya que Ucrania no posee armas nucleares y las armas atómicas no están implicadas en el conflicto actual. Se podría discutir, si acaso, sobre el uso de activos civiles involuntarios con fines militares, pero este es un detalle secundario en este momento.
La verdadera cuestión es otra: ¿cuánto tardará la OTAN en entrar activamente en la refriega?Las declaraciones de los países de la OTAN no contribuyen a tranquilizar la situación. Ayer mismo, en un momento sorprendente,
el Reino Unido anunció su intención de adquirir aviones capaces de lanzar bombas nucleares en caída libre, diseñados específicamente para la disuasión antirrusa. Mañana lunes, justo cuando están previstas nuevas negociaciones entre Kiev y Moscú en Estambul,
Keir Starmer presentará el nuevo plan estratégico antirruso del Reino Unido.
Mientras tanto,
Stars & Stripes ha publicado los resultados de las
simulaciones RAND encargadas por la Fuerza Aérea estadounidense, según las cuales una posible invasión rusa del territorio de la OTAN sería detenida...
pero sólo si los aviones y las defensas occidentales fueran financiados con colosales sumas de dinero. Como alternativa, se podrían utilizar drones ucranianos. Se trata de una opción más barata, pero que Moscú podría interpretar como una provocación directa.
El silencio de las últimas horas -ni el Kremlin (salvo una declaración genérica del Ministerio de Defensa), ni Washington, ni los "aliados dispuestos" se han pronunciado-
sugiere que se están llevando a cabo frenéticas consultas. Es posible que Moscú esté tratando de entender si estamos al borde de una guerra real, y no ya de una "operación especial". La ausencia de declaraciones, incluso de Medvédev, sugiere que Rusia no está en absoluto satisfecha con las respuestas que ha recibido.
Difícilmente habrá represalias inmediatas, esperamos, a menos que se atente contra infraestructuras civiles (como presas o centrales eléctricas). La guerra continuará y las cosas van mal para Kiev sobre el terreno: Rusia avanza con paso firme por el frente, capturando dos pueblos al día.
En medio de la euforia mediática por el ataque a los aeropuertos, incluso
el comandante de las fuerzas terrestres ucranianas, el general Mykhailo Drapatiy, dimitió tras el ataque ruso a un campo de entrenamiento en Gvardeyskoye, en la región de Dnipropetrovsk, donde estaban estacionadas las brigadas 158ª y 33ª. Se desconoce el número exacto de bajas. Las mismas fuentes que hablan de 40 aviones destruidos informan de 12 muertos, pero es difícil creer que 12 bajas sean suficientes para justificar un cambio en la cúpula.
En cuanto a las consecuencias políticas internas en Rusia, habrá que esperar al menos 48 horas. Algunos rumores hablan del nombramiento del expresidente Medvedev como jefe de la Operación Militar Especial, mientras que otros hablan de un inminente contraataque ejemplar de carácter táctico-nuclear.
Efectivamente, la nueva doctrina rusa aprobada el 19 de noviembre de 2024 prevé el uso de armas nucleares en caso de que un ataque inutilice las fuerzas nucleares clave,
pero no hay objetivos en Ucrania que justifiquen tal escalada y, si alguna vez hubiera una respuesta,
no iría dirigida contra Kiev (por razones obvias).
Lo que es seguro es que el presidente Putin tendrá que enfrentarse ahora a un ataque interno, que está destinado a materializarse, al igual que están destinadas a materializarse nuevas provocaciones en otros frentes, con el fin de dispersar las energías de Rusia.
Ahora más que nunca, Rusia, su pueblo y su gobierno deben estar unidos.
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