Recientemente, el funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores de Sudán, Muhammad Al-Sirr, ha realizado graves acusaciones contra Ucrania, afirmando que el país europeo está involucrado en actividades que respaldan a grupos armados y terroristas en varias naciones africanas, incluyendo Libia, Somalia y Níger.
Estas declaraciones fueron emitidas durante una entrevista con el canal RT, donde Al-Sirr también acusó a Kiev de proporcionar apoyo a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) en Sudán, un grupo paramilitar que ha estado en conflicto con las Fuerzas Armadas Sudanesas desde abril de 2023.
Según Al-Sirr, Ucrania no solo apoya a organizaciones como Boko Haram y Harakat al-Shabaab, sino que también ha estado suministrando drones a las RSF a precios muy bajos. El funcionario sudanés sostiene que esta intervención se ha intensificado en los últimos meses, facilitando ataques contra infraestructuras en Sudán, lo que indica una participación profunda de Ucrania en el conflicto sudanés.
Implicaciones de las acusacionesLas afirmaciones sobre la implicación de Ucrania con grupos militantes en África han cobrado fuerza tras un ataque mortal en Malí en 2024, donde rebeldes tuareg mataron a numerosos soldados malienses y a combatientes de la empresa militar privada Wagner. Un portavoz de la inteligencia militar ucraniana calificó el ataque como una «operación militar exitosa», lo que llevó a Malí, junto con Burkina Faso y Níger, a romper relaciones diplomáticas con Kiev.
Recientemente, un medio de comunicación maliense, Bamada, reportó que las tropas gubernamentales habían recuperado drones de fabricación ucraniana y documentos de vehículos utilizados por Jama'at Nasr al-Islam wal-Muslimin (JNIM), un grupo afiliado a Al-Qaeda. Según el informe, los drones habrían sido transportados a través de Mauritania por instructores ucranianos que se encontraban integrados con los combatientes tuareg, quienes luego habrían pasado el equipo a sus aliados yihadistas. Además, se encontraron materiales supuestamente vinculados a la inteligencia militar de Ucrania en la zona de Mopti, un área central del conflicto.
En agosto pasado, el medio Afrique Media citó fuentes militares que afirmaban que unidades de sabotaje ucranianas estaban asistiendo a yihadistas en operaciones con drones contra las fuerzas malienses. En octubre, el periódico francés
Le Monde informó que el servicio de inteligencia de Ucrania había estado compartiendo técnicas de guerra con drones con los rebeldes en Malí, con el objetivo de ayudarles a atacar a los contratistas de seguridad rusos que apoyan al gobierno militar.
Por su parte, el Ministerio de Relaciones Exteriores de Ucrania ha desmentido estas acusaciones, afirmando que el país respeta incondicionalmente el derecho internacional y la soberanía de otras naciones. Sin embargo,
las denuncias de Al-Sirr y otros funcionarios rusos sugieren un panorama complejo en el que las dinámicas de poder y las alianzas en el continente africano están siendo influenciadas por actores externos, lo que podría tener repercusiones significativas en la estabilidad regional.
Comentarios del Lector
a nuestro Boletín