
© Desconocido
Nombres como
Stuxnet o
Flame se han hecho bastante populares en Internet por ser dos de los ejemplos más famosos de
malware concebido para atacar o destabilizar los sistemas críticos de un país. El primero de los casos más conocidos fue el de la central nuclear de Irán, un hecho que sacó a la luz algo que, hasta entonces, solamente imaginábamos en las películas de espías:
la ciberguerra. Los ciberataques y la ciberguerra son un aspecto al que muchas naciones (la Unión Europea, Estados Unidos, China, Rusia, etc) están dando gran importancia y al que dedican recursos para "armar" a sus tropas para defenderse de estos ataques y, claro está, lanzarlos también. De hecho, según relata el New York Times, el
Presidente de Estados Unidos contaría ya con el
marco de actuación que le respaldaría en el caso de usar este tipo de armas, es decir, Obama estaría ya
facultado para lanzar ciberataques preventivos.
Estados Unidos es uno de los países que más recursos está dedicando a esta ciber-escalada bélica dotándose de un arsenal e integrando los ciberataques en sus planes de batalla y, de hecho, es algo que supuestamente han utilizado contra Irán y su programa nuclear (por orden directa del propio Presidente de Estados Unidos).
Teniendo en cuenta que los recursos para la ciberguerra, al igual que los recursos para otras operaciones secretas, están repartidos en distintas agencias además de en las Fuerzas Armadas, el equipo de Seguridad Nacional de Estados Unidos ha llevado a cabo una reordenación de los recursos así como un reparto de competencias para discernir quién puede intervenir (Ejército, CIA, etc) y dónde (zonas de guerra u operaciones encubiertas).El objetivo de esta reordenación de recursos responde al hecho de una mejor organización y optimización de los recursos, evitando que ocurran situaciones de "vacío de responsabilidades" y poniendo las medidas oportunas para evitar eso que el propio Secretario de Defensa, Leon Panetta, llamó "un posible ciber-Pearl Harbor".
Comentario: Es necesario señalar que la escasez de alimentos a nivel mundial ha sido generado en gran parte por cambios climáticos y cambios en la Tierra naturales, como se puede concluir al investigar la historia de estos ciclos de cambios globales.
Desde hace más de dos años el hemisferio norte del planeta ha sufrido de heladas y temperaturas gélidas récord que han afectado las cosechas y plantaciones de las cuales depende el alimento de poblaciones enteras. Los cambios planetarios, el exponencial crecimiento de la agricultura industrializada extrema que no toma en cuenta el impacto al entorno y a los ecosistemas sobre los que se planta, sumado al crecimiento de la población parece una fórmula con resultados catastróficos para nuestro modo de vida actual.