Tras su victoria electoral, Erdogan ha nombrado para el cargo de ministro de Economía a Mehmet Simsek, a un lacayo de UBS, Merrill Lynch y el Deutsche Bank. Es uno de los suyos.
Otra sicaria de Goldman Sachs, Hafize Gaye Erkan, dirigirá el Banco Central. Se convierte así en la primera mujer de su país en ocupar ese cargo, aunque tiene poco que ver con Turquía porque toda su carrera la ha desarrollado en Wall Street.
Ambos simbolizan un giro económico del gobierno turco, impuesto por el capital financiero internacional. Turquía ha heredado una situación económica desastrosa. Atraviesa una grave crisis económica, arrastrada por la elevada inflación, el déficit público y una caída histórica de su divisa, la lira.
Comentario: Una política de esperar considerando que la presidenta Boluarte llego allí tras un golpe de Estado patrocinado por Washington, algo que la población entiende por completo, una encuesta indica que la desaprobación de la presidenta de Perú llega al 77%