La política sobre Siria de Biden ha sufrido su mayor revés hasta la fecha, reconoce la revista Newsweek, ya que la Liga Árabe ha dado la bienvenida de nuevo al presidente Bashar Al-Assad a pesar de la oposición de Estados Unidos a su gobierno (*).
Los diplomáticos sirios en Nueva York dicen que el regreso lleva consigo un mensaje para que Estados Unidos ponga fin a su actual presencia militar y a las sanciones.
"En cuanto a las repercusiones de estos acontecimientos en las dos cuestiones de la presencia militar ilegal de las fuerzas estadounidenses en partes del territorio de la República Árabe Siria y la imposición por parte de Estados Unidos de América de medidas coercitivas unilaterales sobre el pueblo sirio", dicen los diplomáticos de Siria ante la ONU, "la posición de Siria sobre estas dos cuestiones es una posición de principios y firme basada en las disposiciones del derecho internacional y los principios y propósitos de la Carta de la ONU".
Los diplomáticos sirios citaron el documento fundacional de la ONU para argumentar que "por un lado, afirma el respeto a la soberanía de los Estados y el no uso o la amenaza del uso de la fuerza en las relaciones internacionales, y rechaza los crímenes de agresión y ocupación como la violación más seria y grave del derecho internacional, y, por otro, restringe la posibilidad de imponer sanciones al Consejo de Seguridad".
"Las Naciones Unidas adoptan periódicamente varias resoluciones que afirman la ilegalidad de las medidas coercitivas unilaterales", aseguran los diplomáticos, "subrayando sus efectos negativos sobre el disfrute de los derechos humanos y la consecución del desarrollo de los pueblos de los países objeto de las sanciones, y pidiendo su levantamiento".
Estados Unidos no levantó las sanciones ni siquiera en febrero, cuando el país árabe fue sacudido por una devastador terremoto.
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