
Para la mitología mexica - y para otras culturas mesoamericanas - , Ehécatl era el dios del viento y una de las manifestaciones de Quetzalcōātl, la serpiente emplumada, por lo que toma el nombre de Ehécatl-Quetzalcoatl. Se trata de uno de los dioses principales de la creación y héroe cultural. Su aliento es el que inicia el movimiento del Sol, trayendo vida a lo que está inerte. Ehécatl-Quetzalcoatl se enamoró de una muchacha humana llamada Mayáhuel, dándole a la humanidad la habilidad de amar para que ella pudiera corresponderle. Su amor fue simbolizado por un hermoso árbol que crece en el lugar en el que llegó Ehécatl a la tierra.
Suele ser representado con una máscara bucal roja en forma de pico con la que limpiaba el camino para Tláloc, dios de la lluvia, y los Tlaloque, dioses menores de la lluvia. Sus templos normalmente tenían forma circular, para mostrar una menor resistencia al viento y ayudar a su circulación, y ahora, gracias al trabajo desarrollado por investigadores del Instituto Nacional de Antropología e Historia mexicano (INAH) , se ha descubierto el segundo templo de este tipo en la zona arqueológica de Tlatelolco. Un templo que cuenta con más de 650 años de antigüedad.












Comentario: ¿Y quién dice que esta operación ha dejado de existir? Puede ser que en algún momento su influencia sobre los periodistas y las editoriales ya había sido consolidada, por lo que ya no necesitaban formar parte de una operación especial para seguir haciendo lo que estaban haciendo. Recuerden, el mejor truco de cualquier mal es hacer que todos crean que no existe.
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