Se han encontrado evidencias del almacenamiento y consumo de médula ósea conservada en el yacimiento israelí de la cueva de Qesem hace más de 400.000 años.

© Maite ArillaLos científicos realizaron una serie de experimentos con huesos actuales para llegar a sus conclusiones.
El estudio que ha conducido a este hallazgo es obra de investigadores del Instituto Catalán de Paleoecología Humana y Evolución Social (IPHES) en colaboración con científicos de la Universidad de Lleida, el Centro Nacional de Investigación Sobre la Evolución Humana (CENIEH) en España, y la Universidad de Tel Aviv en Israel.
El trabajo, publicado en la revista Science Advances,
demuestra cómo las comunidades humanas de aquel periodo tan antiguo eran capaces de guardar los huesos de los animales cazados durante semanas para procesarlos y consumirlos de manera retardada."Esta es la evidencia más antigua de este tipo de comportamiento y marca el origen de nuevos modos de adaptación durante el Paleolítico", explica Jordi Rosell, investigador del IPHES. "Los grupos humanos de Qesem llevaban a la cueva partes seleccionadas de los cuerpos de los animales que cazaban. Los más comunes eran los gamos, de las que solo transportaban el cráneo y las patas. Por su parte, el tronco era despojado de carne y grasa en el lugar de la cacería", continúa el científico.
Durante el análisis de los restos de este yacimiento en la Universidad de Tel Aviv se descubrió que las patas de estos cérvidos
exhibían marcas de corte únicas en sus extremos que no coincidían con la tipología habitual que se producen cuando se pelan los huesos frescos para fracturar y extraer la médula.
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