Traducido por el equipo de SOTT.net

Aquí hay cuatro cosas sobre los huracanes que quizá no sepas:
global hurricanes
© NASA/National Hurricane Center/Nilfanion/public domainUn mapa mundial de ciclones tropicales muestra cómo estas tormentas se mantienen alejadas del Ecuador, y tanto del Pacífico Sudeste como (con una excepción) del Atlántico Sur.

Uno: Son el nombre local de un fenómeno global.
Las grandes tormentas tropicales en la parte occidental del Océano Pacífico se llaman tifones. En el océano Índico, se llaman ciclones. En el Atlántico Norte o en la parte oriental del Pacífico, son huracanes. El término "ciclones tropicales" se utiliza a menudo como término comodín. En ocasiones, una tormenta se "cruza" y recibe dos etiquetas, como ocurrió en 2006 con Ioke. Surgida en el Pacífico Norte Central como huracán Ioke, la tormenta se adentró en el Pacífico Noroccidental, donde fue conocida como tifón Ioke.
Hurricane path
© NASA/National Hurricane Center/Reub2000/public domainTrayectoria de Ioke, desde su nacimiento al sureste de Hawai hasta su desaparición cerca de Alaska. En la mitad oriental de este mapa, Ioke era un huracán, en la mitad occidental un tifón.

Dos: Nunca habrá un huracán Israel. Los huracanes se nombran alfabéticamente, alternando nombres masculinos y femeninos, a partir de listas que rotan cada seis años. Los primeros huracanes del Atlántico de 2025 serán Andrea, Barry, Chantal y Dexter, mientras que los primeros del Pacífico serán Alvin, Barbara, Cosme y Dalila. Existen sistemas similares para ciclones y tifones. Los nombres de tormentas especialmente fuertes se retiran de la rotación, al igual que los nombres considerados política o culturalmente sensibles. Así, por una razón u otra, nunca más habrá huracanes del Atlántico llamados Floyd (utilizado por última vez en 1999), Katrina (2005) o Sandy (2012); ni huracanes del Pacífico llamados Adolph (2001), Israel (designado para 2001 pero nunca utilizado) o Isis (2004).
global map ocean currents
© Globalsst.climate
Tres: No hay huracanes (o como quieran llamarlos) en el Pacífico Sudoriental ni en el Atlántico Sur. Casi el 90% de las grandes tormentas tropicales se forman en latitudes situadas a 20° al norte o al sur del ecuador, donde las aguas tienen al menos 27°C (81°F), temperatura suficiente para que se formen tormentas de esta fuerza. El Pacífico sudoriental y el Atlántico sur son las dos únicas cuencas oceánicas tropicales donde esto no ocurre. Esto se debe a la Corriente de Perú y la Corriente de Benguela, que transportan agua fría desde latitudes más altas hacia el ecuador a estas dos cuencas respectivamente. Una rara excepción fue el huracán Catarina, que tocó tierra en Brasil en 2004, como puede verse en el mapa principal, que muestra todas las trayectorias de ciclones tropicales de 1985 a 2005. Catarina es la única tormenta con fuerza de huracán registrada en el Atlántico Sur. Algunos meteorólogos han atribuido su formación al calentamiento global, lo que significa que puede haber más en el futuro.
Hurricane Catarina
© NASA/public domainEl huracán Catarina se acerca a Brasil, visto desde la Estación Espacial Internacional.
Y cuatro: Como muestra el mapa anterior, los huracanes, tifones y ciclones nunca cruzan el ecuador, y normalmente no se forman a menos de cinco grados de latitud de esa línea. Esto se debe a la fuerza de Coriolis, que es el efecto que la rotación de la Tierra tiene sobre la dirección de masas de agua o aire suficientemente grandes: en el hemisferio norte, girarán en el sentido contrario a las agujas del reloj, y en el sentido de las agujas del reloj en el hemisferio sur. La fuerza de Coriolis es nula en el ecuador y más débil cerca de la línea, razón por la cual no se forman tormentas cíclicas en una franja de 400 millas de ancho a cada lado de esta divisoria. Y como las tormentas tendrían que realizar la hazaña físicamente imposible de cambiar de dirección al cruzar de un hemisferio al otro, con toda probabilidad simplemente perderían su impulso y acabarían como un enorme volumen de aire caliente. No lo sabemos realmente, porque aún no ha sucedido: en 2001, un ciclón sobre Indonesia fue el que más se acercó, bordeando el ecuador a 150 km, menos de 100 millas.