Traducido por el equipo de SOTT.net

Las nuevas simulaciones por ordenador sugieren que los primeros campos magnéticos que surgieron tras el Big Bang eran mucho más débiles de lo esperado, con una energía magnética equivalente a la del cerebro humano.
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© F. Vazza/D. Wittor/J. West)La red cósmica, que impregna todo el universo conocido, puede contener rastros de los primeros campos magnéticos creados tras el Big Bang. Mediante simulaciones por ordenador, los investigadores creen ahora que pueden predecir la intensidad de estos campos primordiales.
Según un nuevo estudio, los primeros campos magnéticos del universo pueden haber sido mucho más débiles de lo que imaginábamos inicialmente, y eran aproximadamente equivalentes a la intensidad de la actividad magnética del cerebro humano.

Los investigadores utilizaron cientos de miles de simulaciones por ordenador para examinar los restos de estos antiguos campos magnéticos, que aún residen en la «red cósmica» miles de millones de años después.

El magnetismo es una fuerza natural generada por los movimientos de las cargas eléctricas y existe desde los primeros días tras el Big Bang, cuando el universo primitivo estaba lleno de partículas con carga eléctrica que se empujaban entre sí. Los expertos sospechaban desde hacía tiempo que los campos magnéticos iniciales creados por estas partículas, conocidos como campos magnéticos primordiales, eran mucho más débiles que los creados por los complejos objetos cósmicos que existen hoy en día, como las estrellas, los agujeros negros y los planetas.

Pero en el nuevo estudio, publicado el 13 de agosto en la revista Physical Review Letters, los investigadores han revelado que estos campos primordiales pueden haber sido incluso más débiles de lo que se imaginaban anteriormente. Mediante exhaustivas simulaciones por ordenador, el equipo fijó un límite superior a la fuerza magnética de estos campos y descubrió que probablemente alcanzaban un máximo de 0,00000000002 gauss, lo que es miles de millones de veces más débil que un imán de nevera estándar (~100 gauss).

Estos campos magnéticos son «comparables al magnetismo generado por [la actividad eléctrica de] las neuronas del cerebro humano», escribieron los investigadores en un comunicado.

A pesar de su debilidad, los restos de estos campos magnéticos aún residen en la red cósmica intergaláctica, una estructura misteriosa y extensa que impregna todo el universo conocido, y esto fue clave para descubrir los nuevos hallazgos.

Los investigadores apenas han comenzado a trazar un mapa de la red cósmica. Esta animación muestra cómo se vería si se pudiera atravesar a una velocidad superior a la de la luz.

NASA/NCSA Universidad de Illinois Visualización de Frank Summers, Instituto Científico del Telescopio Espacial, Simulación de Martin White y Lars Hernquist, Universidad de Harvard)


La red cósmica es una amplia red de filamentos fantasmales que conectan todas las galaxias del universo como una gigantesca telaraña tridimensional. Aún hay mucho que desconocemos sobre la red cósmica, incluyendo de qué está realmente hecha. Sin embargo, en los últimos años, los científicos han comenzado a obtener imágenes adecuadas de esta gigantesca estructura y han empezado a cartografiarla con detalle.

Uno de los mayores misterios de la red cósmica es por qué tiene sus propios campos magnéticos. Esto resulta especialmente confuso en las regiones del espacio entre galaxias, donde la red está aislada en grandes extensiones de nada.

«Nuestra hipótesis era que este [magnetismo] podría ser un legado de los acontecimientos que tuvieron lugar en las épocas cósmicas durante el nacimiento del universo», afirmaron conjuntamente en el comunicado el autor principal del estudio, Mak Pavičević, doctorando de la Escuela Internacional de Estudios Avanzados (SISSA) de Trieste, Italia, y el coautor Matteo Viel, astrofísico de la SISSA. «Esto es lo que buscábamos determinar con nuestro trabajo».

Su equipo cree que los primeros campos magnéticos primordiales podrían haber quedado atrapados en la inflación inicial del universo y más tarde entrelazarse con la red cósmica a medida que esta crecía en los espacios en expansión entre las galaxias.
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© Robert Lea (created with Canva)La red cósmica conecta todas las galaxias del universo conocido. Sin embargo, aún hay mucho que desconocemos sobre esta misteriosa red.
En el estudio, los investigadores utilizaron aproximadamente 250 000 simulaciones por ordenador, basadas en datos observacionales de la red cósmica, para realizar ingeniería inversa de esta supuesta serie de acontecimientos, lo que les permitió establecer «límites estrictos a la intensidad de los campos magnéticos formados en los primeros momentos del universo», afirmaron Pavičević y Viel.

Estos hallazgos siguen siendo teóricos, ya que actualmente no hay forma de observar directamente los campos magnéticos primordiales. Sin embargo, los investigadores afirman que los resultados coinciden con los hallazgos recientes sobre el fondo cósmico de microondas (CMB), que es la radiación residual del Big Bang, aunque no está claro a qué hallazgos específicos se refieren.

El equipo del estudio también señala que las observaciones continuadas de la red cósmica con el telescopio espacial James Webb (JWST) podrían permitirles crear simulaciones más potentes para seguir probando su hipótesis en el futuro.

Harry Baker
Harry Baker es redactor sénior de Live Science y reside en el Reino Unido. Estudió biología marina en la Universidad de Exeter antes de formarse como periodista. Cubre una amplia gama de temas, entre los que se incluyen la exploración espacial, la ciencia planetaria, el clima espacial, el cambio climático, el comportamiento animal y la paleontología. Su reciente trabajo sobre el máximo solar ganó el premio al «mejor artículo sobre el espacio» en los Aerospace Media Awards de 2024 y fue preseleccionado en la categoría «mejor primicia» en los NCTJ Awards for Excellence de 2023. También escribe la serie semanal Earth from space (La Tierra desde el espacio) de Live Science. Sígalo en X.